Intervención de Cuba en Grupo de Trabajo de Armas de Fuego

Señor Presidente,

Primeramente, permítame felicitarlo por su elección para presidir los trabajos de este Grupo.

Gracias a las medidas de prevención y control implementadas por el gobierno cubano, nuestra sociedad no tiene como realidad el flagelo del tráfico ilícito de armas de fuego.

Cuba cumple con sus compromisos como Estado Parte de la Convención de Naciones Unidas contra el Crimen Transnacional Organizado, y de su Protocolo anexo sobre Armas de Fuego, al cual nos adherimos desde febrero de 2007.

De igual forma, la legislación cubana está en total correspondencia con los postulados y metas del Protocolo sobre Armas de Fuego, muestra de lo cual es el Decreto-Ley 262 sobre armas y municiones y su Reglamento.

Consideramos que el gran déficit existente en la actualidad respecto a la problemática del tráfico ilícito de armas de fuego, es la ausencia de una normativa internacional que prohíba explícitamente la transferencia de armas a individuos, instituciones y otros agentes que no estén autorizados por los Estados receptores.

En Cuba existen rigurosos y efectivos mecanismos de control y el pueblo cubano, a través de las diversas instituciones educativas, ha alcanzado un amplio conocimiento de los peligros que entraña el tráfico ilícito de las armas de fuego.

Cuba no fabrica ni exporta armas de fuego.

El país exige durante la importación una marca única del fabricante. Para ello, existen regulaciones administrativas internas específicas que permiten verificar en cada caso, tanto cuando se trata de importaciones permanentes como temporales.

En Cuba no está autorizada la intermediación ni existen intermediarios en lo relativo a las transferencias temporales o permanentes de armas pequeñas y ligeras.

Existen normas y procedimientos en relación con la gestión y la seguridad de las armas pequeñas y ligeras en poder de los órganos autorizados. Las normas y procedimientos establecen: locales apropiados para el almacenamiento, medidas de seguridad física, control del acceso a los arsenales, gestión de existencias y control contable, capacitación del personal, seguridad, contabilización y control de las armas pequeñas y ligeras en poder de las unidades operacionales o el personal autorizado o transportadas por ellos, procedimientos y sanciones en caso de robo o pérdida. 

Finalmente, quisiéramos reiterar que nuestro país no favorece el establecimiento de vínculos entre el Protocolo de Armas de Fuego y el Tratado de Comercio de Armas, ya que se trata de instrumentos diferentes, con membresía, naturaleza y alcance diferentes. Cuba mantiene serias preocupaciones con respecto al Tratado sobre Comercio de Armas. Este confiere privilegios a los Estados exportadores de armas convencionales, en detrimento de los intereses legítimos de defensa y seguridad del resto de los Estados.

Cuba reitera que, para erradicar el tráfico ilícito, hay que enfrentar las profundas causas socioeconómicas que lo generan y brindar cooperación internacional y asistencia a los Estados que lo soliciten, de acuerdo a sus necesidades.

 

Muchas gracias.

 

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