Estados Unidos se ha aislado en su obsesión por bloquear a Cuba

Por Rodolfo Benítez Verson, Embajador de Cuba en Sudáfrica, Eswatini y Lesotho

El pasado 23 de junio, la Asamblea General de las Naciones Unidas, por 29no año consecutivo, aprobó una resolución exigiendo el fin del criminal bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por el gobierno de los Estados Unidos contra Cuba en violación de la Carta de las Naciones Unidas y la Ley Internacional.

184 Estados votaron a favor de la resolución. Solo Estados Unidos e Israel votaron en contra. Una vez más quedó demostrado que el bloqueo no tiene apoyo internacional. En su obsesión por aislar a Cuba, Estados Unidos se ha aislado a sí mismo.

El bloqueo impuesto a Cuba durante más de seis décadas es el sistema de sanciones unilaterales más severo y duradero jamás aplicado contra un país. La vida de ninguna familia cubana escapa a los efectos de esta política inhumana, como se ve en las escaseces que forman parte de la vida cotidiana de todo cubano.

Las autoridades de Estados Unidos han tratado de sembrar la idea del fracaso de nuestro sistema y la ineficacia del gobierno cubano, que las medidas coercitivas no afectan al pueblo ni son realmente un factor significativo en las dificultades de la economía nacional.

Los datos niegan esas afirmaciones cínicas. De abril de 2019 a diciembre de 2020, el bloqueo produjo daños por 9157 millones de dólares, 436 millones mensuales en promedio. En los últimos cinco años, las pérdidas superaron los 17 mil millones de dólares. Los daños acumulados en seis décadas superan el billón de dólares.

Sin el bloqueo, la economía cubana habría crecido a una tasa promedio anual del 10% durante la última década. El daño humano causado por el bloqueo no se puede medir.

¿Qué pasaría con otras economías, incluso países ricos, si estuvieran sujetos a condiciones similares? ¿Cuáles serían los efectos sociales o políticos?

El bloqueo unilateral siempre ha sido una política criminal y una violación masiva, flagrante y sistemática de los derechos humanos de todo el pueblo de Cuba.

Pero la crueldad de su fortalecimiento durante la peor pandemia que ha sufrido el planeta resalta el carácter genocidio del bloqueo.

La Administración Trump abrazó deliberada y oportunistamente al virus como un aliado en su despiadada guerra contra Cuba e implementó 243 medidas coercitivas unilaterales adicionales contra nuestro país.

Todas estas medidas siguen vigentes hoy bajo la nueva Administración de los Estados Unidos y en plena aplicación práctica y están dando forma a la conducta del actual gobierno de los Estados Unidos.

En ese contexto, es notable que una pequeña isla bloqueada haya producido 5 candidatos vacunales, actualmente en diferentes etapas de ensayos clínicos. Uno de ellos “Abdala” ya ha demostrado un 92,28% de efectividad.

Para fines de agosto, el 70% de la población cubana estará vacunada contra el COVID19 y el total antes de fines de 2021. A pesar de que el bloqueo está obstaculizando severamente la escala industrial de nuestras producciones de vacunas, Cuba será uno de los los primeros países en vacunar a toda su población y el primero en hacerlo con vacunas creadas y producidas a nivel nacional. Es un resultado ilustrativo del esfuerzo de la ciencia al servicio del pueblo.

Cuando, durante la pandemia, se intensificó la campaña difamatoria del gobierno de Estados Unidos contra la cooperación médica, Cuba envió 57 brigadas especializadas del “Contingente Internacional Henry Reeve” a 40 países, entre ellos Sudáfrica, para ayudar contra el COVID19, que se unió a más de 28 mil profesionales de la salud cubanos que ya servían a 59 naciones en ese momento.

Cuba continuará su solidaridad y cooperación internacional, con nuestro mejor esfuerzo, frente a la pandemia y el suministro de nuestras vacunas a las personas necesitadas del mundo.

No es legal ni ético que el gobierno de una potencia libre una guerra económica interminable contra una pequeña nación, durante décadas, para imponer un sistema político ajeno. Sueñan con provocar el caos social, el desorden, la violencia y la muerte en Cuba para imponer un gobierno títere en nuestro país. No es de extrañar, ya que se trata de un arma política que ya se utiliza contra otros países con consecuencias fatales.

Privar a la población de toda una nación de su derecho a la paz, el desarrollo, el bienestar y el progreso humano es inaceptable. También es inaceptable que el gobierno de los Estados Unidos ignore sucesivas resoluciones de las Naciones Unidas durante 29 años.

El reclamo de Cuba es que se le permita vivir en paz, sin bloqueo y detener la persecución de sus relaciones comerciales y financieras con el resto del mundo.

Nos alienta el apoyo de millones de personas en todo el mundo que se han unido para exigir que el gobierno de Estados Unidos ponga fin al bloqueo.

A pesar de los desafíos, agradecemos profundamente la solidaridad de los amigos de Cuba en varias latitudes, incluida Sudáfrica. Un gran ejemplo de ello fue la masiva caravana contra el bloqueo que tuvo lugar el pasado 20 de junio en Pretoria.

Esas acciones de solidaridad marcan una diferencia importante en los difíciles momentos actuales. Cuba no está sola.

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Bloqueo
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