Celebrando los 168 años del natalicio de José Martí

CELEBRANDO LOS CIENTO SESENTA Y OCHO AÑOS DEL NATALICIO DE JOSÉ MARTI, APÓSTOL DE LA REVOLUCIÓN CUBANA. UNA VELA QUE SIGUE ENCENDIENDO A OTROS

Por Phatse Justice Piitso *

*El Embajador Phatse Justice Piitso, es el Jefe de Gabinete en la oficina del Secretario General del Congreso Nacional Africano. Escribió este artículo a título personal.

Fecha: 28 de enero de 2021

Hace ciento sesenta y ocho años, el 28 de enero de 1853, el honor de la trompeta, reverberó los sonidos más felices en los manantiales más profundos de nuestra madre naturaleza, cuando el cuerno anunció el nacimiento de nuestro venerado filántropo de las luchas de la humanidad, José Julián Martí Pérez, cuyo cumpleaños celebramos. Hoy, el nacimiento de este imponente coloso de nuestra madre naturaleza, es un testimonio de la grandeza de las gloriosas páginas de la historia, ya que sus profundas ideas y magnanimidad, continúan viviendo y nunca morirán.

La heroica nación de Cuba, otorgó a nuestro ilustre hijo, por su magnitud a la causa de la lucha por la liberación de la humanidad, el título de Apóstol de su lucha revolucionaria y el padre fundador de sus épicas luchas por la independencia. Hoy, mientras celebramos el cumpleaños de este intelectual orgánico de nuestra época, y apreciamos su paradoja del amor, su ser, su tenacidad y desinterés, su devoción y entrega a la sagrada causa revolucionaria, sin duda, lo declaramos no solo a sea ​​el Apóstol de la gran nación de Cuba, pero Apóstol del fermento revolucionario y de las luchas mundiales por la emancipación de toda la humanidad.

El camarada León Trotsky escribió lo siguiente sobre el líder de la Gran Revolución socialista de Octubre Vladimir Lenin cuando dijo: “además de las fábricas, cuarteles, aldeas, frente y soviets, la revolución tenía otro laboratorio, el cerebro de Lenin”. Hoy, emulando la profundidad de sus palabras, declaramos que, de todos los grandes batallones de hombres y mujeres, de los más poderosos de la metrópoli y de los más oprimidos de la periferia, del sur y del norte de nuestro globo, el mundo El movimiento revolucionario tiene un laboratorio, el cerebro del apóstol José Martí.

El reconocido internacionalista y uno de los comandantes de la revolución cubana Ernesto Che Guevara, dijo una vez lo siguiente sobre José Martí, dando testimonio notable de su carácter, como un espécimen raro con distinguidas cualidades de liderazgo”.

“No temas acercarte a él, no creas que te estás acercando a un dios, más bien a un hombre más grande que los demás, más sabio y más sacrificado que los demás. Lo devuelves a la vida un poco cada vez que piensas en él y bastante cuando actúas como él quería”.

Era una potencia imaginable de un genio, un pensador profundo y un escritor eminente, un poeta prolífico, un diplomático experimentado, educador, patriota y un revolucionario completo. En efecto, fue un faro que iluminó el glorioso camino de nuestra lucha, no solo por la liberación del pueblo de la hermosa isla caribeña de Cuba, sino de todo el hemisferio latinoamericano y, de hecho, del mundo.

Su ferviente deseo de libertad e igualdad, lo vio luego desterrado de España, México, Guatemala y Venezuela por su oposición a la esclavitud del pueblo africano, a los horrores de los abusos por parte de dictaduras militares y gobiernos coloniales. Estaba tremendamente inclinado a su preposición filosófica de que su patria es la humanidad.

En su vida, descubrió su inmenso amor y afición por la escritura, un arma que utilizó sus perspectivas para expresar sus sentimientos internos y comprensión de las condiciones materiales del mundo. Escribió obras teóricas tan maravillosas y estimulantes como la revolución española y cubana, versos sencillos, el encuentro conmemorativo en honor a Karl Marx, la madre América, Simón Bolívar, Guatemala, el funeral de los mártires del mercado de heno y muchos otros.

Sus pensamientos magnánimos se reavivaron mucho antes, cuando a la edad de dieciséis años, en el año 1869, fundó su primer periódico, La Patria Libre, donde publicó algunas de sus magníficas obras, como el famoso poema, Adbala, en el que acentúa la liberación de un país imaginario, la liberación de Cuba del colonialismo español estaba en el centro de sus pensamientos revolucionarios.

En la publicación de La Patria Libre, escribió extensamente sobre la Guerra de los Diez Años de 1868-1878, durante la cual los terratenientes cubanos, junto con los campesinos y el movimiento esclavista, libraron una feroz lucha por la independencia de Cuba y la libertad del país pueblo esclavo, contra la dominación colonial española. Como consecuencia, posteriormente fue detenido por su apoyo a la insurrección y la crítica de quienes apoyaban al poder colonial español, motivo que motivó su destierro a España.

Su llegada a España se produjo simultáneamente con la proclamación de la primera República española en 1873, cuando publicó una carta abierta dirigida al jefe del nuevo gobierno español, Don Estanislao Figueras, titulada “La república española y la revolución cubana”. Esta fue una de las intervenciones teóricas más decisivas de José Martí sobre su firme visión sobre la necesidad de la lucha por la independencia del pueblo de Cuba.

En su carta le hizo al jefe del nuevo gobierno español una pregunta fundamental de por qué si la nueva República española se ha levantado sobre el hombro del sufragio universal, ¿cómo podría entonces la nueva república de España negarle a Cuba los derechos a su independencia? y libertad. Argumentando que Cuba tiene derecho a su independencia e integridad territorial de manera similar a la nueva República de España.

Se pronunció con vehemencia contra los horrores de las violaciones de los derechos humanos infligidas por el poder colonial español en la vida de los pueblos de Cuba y América Latina. Expuso al mundo las atrocidades cometidas por el gobierno colonial español contra los pueblos indígenas y el pueblo esclavo de Cuba.

Recordando al jefe de la nueva República española que los gritos de guerra de los hijos e hijas del hombre masacrado por el gobierno colonial no morirían jamás, y seguirían siendo la antorcha guía de la lucha por nuestra libertad e igualdad. Trayendo un panorama hipotético de que el espacio oceánico entre la república de España y Cuba está lleno de cadáveres de personas inocentes.

Podría decirse que en la carta acentuó que era una necesidad histórica, al igual que España se independizó de Francia, Italia de Austria, México de Napoleón Bonaparte y los Estados Unidos de Gran Bretaña, que de manera similar también Cuba merecía su libertad. Él dijo:

“Que no se deshonre la República Española, que no mate a sus hermanos ni que sus hijos derramen la sangre de sus otros hijos. Que no se oponga a la independencia de Cuba. De lo contrario, la República de España será una República de injusticias e ignominias, y el gobierno de la libertad será, en este caso, liberticida.”

En su trabajo sobre la conciencia y las ideas, cimentó el papel de la conciencia en el desarrollo de la sociedad humana y la importancia de las ideas como arma contra cualquier forma de adversidad. Él dijo:

“Lo que queda de la aldea en Estados Unidos debe despertarse. No son tiempos para dormir en copa, sino con armas de la mente, que conquistan a todas las demás. No hay proa que pueda cortar la nube de ideas. Una idea poderosa, presentada al mundo en el momento adecuado, puede detener una armada de barcos blindados.”

Mientras estuvo en los Estados Unidos de América, Martí formó el Partido Revolucionario Cubano, y su objetivo estratégico fue liderar la lucha por el derrocamiento del gobierno colonial títere español en Cuba. Junto con el general Máximo Gómez y el general Antonio Maceo, hijo de Mariana Grajales, la madre de la nación cubana, estableció un movimiento clandestino para iniciar la lucha armada en Cuba.

José Martí fue asesinado por las fuerzas españolas durante la guerra por la independencia de 1895, y su muerte e ideas lo simbolizaron como mártir de la liberación por la independencia y libertad de los pueblos de Cuba y América Latina. Fue durante esta guerra que la derrota de las tropas españolas llevó a la anexión de Cuba y su territorio de Guantánamo por el imperio estadounidense.

Martí vivió y murió por las ideas sagradas de la liberación de la humanidad y, lo que es más importante, la creación de un universo que se convertirá en el hogar de toda su gente. Martí vivió y murió por los impecables ideales de libertad e igualdad, los ideales de la solidaridad humana y el internacionalismo.

José Martí no produjo una nación de terroristas, en cambio produjo una nación de revolucionarios y verdaderos voluntarios de nuestra lucha por la emancipación de la humanidad, la nación heroica y amante de la paz de Cuba. Una nación desinteresada con corazones grandes y cálidos de verdaderos seres humanos.

En el día de la celebración del aniversario del cumpleaños del Apóstol José Martí, hacemos nuevamente un llamado al gobierno estadounidense, al recién electo presidente de los Estados Unidos de América, el presidente Joe Biden, para que pongan fin a décadas económicas. sanciones contra el pueblo de Cuba. El bloqueo económico contra la República de Cuba por parte del gobierno de Estados Unidos constituye un crimen de lesa humanidad.

En ningún lugar de los registros históricos del mundo, un imperio poderoso como los Estados Unidos de América, asedió a un país tan pequeño como la República de Cuba, con sanciones económicas ilegales, durante un período de más de medio siglo. Ésta es una historia no contada sin precedentes en la historia del desarrollo de la sociedad humana.

Con motivo de la celebración de la vida de este destacado hijo del movimiento progresista mundial, condenamos las acciones cobardes y malvadas del deshonrado gobierno que encabeza el lunático presidente Donald Trump, para designar a la República de Cuba, como uno de esos estados patrocinadores del terrorismo en el mundo. Consideramos que esto es un intento inútil de la administración saliente de impedir las posibilidades de restablecer relaciones bilaterales sólidas y amistosas entre el gobierno de Joe Biden y Cuba.

Para nosotros, el pueblo de Sudáfrica, el pueblo de la región de África Austral, el pueblo del continente africano y el mundo entero de la humanidad, la heroica nación de Cuba sigue siendo una vela viva que sigue encendiendo a otros. En ellos encontramos la felicidad en nuestros momentos más grandes y oscuros, la esperanza que infunden es como un sol, que le da luz eterna a la humanidad.

La revolución cubana sigue siendo un ejemplo de lo que representa el mundo de la solidaridad y el internacionalismo. Ninguna ofensiva y propaganda contrarrevolucionaria destrozará esta gran nación del apóstol José Martí.

Su memoria durará para siempre y nunca morirá, mientras celebramos el aniversario de su cumpleaños hoy, estaremos inspirados para siempre por su liderazgo ejemplar, una nación nunca se despedirá de su comandante. Martí vive entre nosotros y sus ideas son el baluarte del mundo mejor que queremos construir para todos, una verdadera patria para toda la humanidad.

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