Cuba en Zimbabwe

La Asociación de Solidaridad Zimbabwe- Cuba (ZICUFA) enaltece el papel de la Brigada Médica Cubana “Henry Reeve”

Durante un encuentro de la Embajadora de Cuba en Zimbabwe, Carmelina Ramírez, y la Consejera, Yoisy Ford, con la dirección de  ZICUFA, la organización resaltó el papel desempeñado por la Brigada Médica Internacional “Henry Reeve” a lo largo de estos 15 años.

ZICUFA ratificó su apoyo a la Revolución Cubana y rechazó el recrudecimiento del Bloqueo económico, comercial y financiero de la actual administración de EE.UU., así como la campaña difamatoria contra la colaboración médica cubana que brinda servicios a más de 65 países del mundo.

Distendido encuentro de la Embajadora de Cuba en Zimbabwe con el Patrón de la Asociación de Amistad Zimbabwe- Cuba

La Embajadora de Cuba en Zimbabwe, Carmelina Ramírez, sostiene un fructífero encuentro con el Senador y Patrón de la Asociación de Amistad Zimbabwe- Cuba, Honorable Sr. Chen Chimutegwende, en la cita también estuvo presente la Consejera, Yoisy Ford.

Durante el intercambio se resaltó el buen estado de las relaciones bilaterales y se abordaron temas de interés común entre ambas Asociaciones de Amistad. 

Intervención en el debate general del 75 período ordinario de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

Señor Secretario General:

Señor Presidente:

Una epidemia global ha cambiado drásticamente la vida cotidiana. De un día para otro, se contagian millones y mueren miles de personas cuya esperanza de vida era superior gracias al desarrollo. Sistemas hospitalarios de alto nivel de prestaciones han colapsado y las estructuras de salud de países pobres sufren de su incapacidad crónica. Drásticas cuarentenas convierten en virtuales páramos a las ciudades más populosas. La vida social no existe fuera de las redes digitales. Teatros, discotecas, galerías, incluso escuelas, son clausurados o redimensionados. Nuestras fronteras se han cerrado, nuestras economías se contraen, nuestras reservas se agotan. La vida sufre el radical rediseño de costumbres ancestrales y la incertidumbre desplaza a la certeza. Hasta los mejores amigos se desconocen bajo las mascarillas que nos salvan del contagio. Todo cambia. Tanto como la solución a la pandemia, urge ya la democratización de esta indispensable Organización, para que responda de manera efectiva a las necesidades y aspiraciones de todos los pueblos.

El anhelado derecho de la humanidad a vivir en paz y seguridad, con justicia y libertad, base de la unión de las naciones, es constantemente amenazado. Más de 1.9 billones de dólares se dilapidan hoy en una insensata carrera armamentista sustentada en la política agresiva y guerrerista del imperialismo, cuyo máximo exponente es el actual gobierno de Estados Unidos, responsable del 38 por ciento del gasto militar global. Hablamos de un régimen marcadamente agresivo y moralmente corrupto, que desprecia y ataca al multilateralismo, emplea el chantaje financiero en su relación con las agencias del sistema de Naciones Unidas y con una prepotencia nunca antes vista se retira de la Organización Mundial de la Salud, de la UNESCO y del Consejo de Derechos Humanos. Paradójicamente, el país que aloja a la sede de la ONU también se aparta de tratados internacionales fundamentales, como el Acuerdo de París sobre cambio climático; repudia el consensuado acuerdo nuclear con Irán; impulsa guerras comerciales; pone fin a su compromiso con instrumentos internacionales de control en la esfera del desarme; militariza el ciberespacio; multiplica la coerción y las sanciones unilaterales contra aquellos que no se pliegan a sus designios y patrocina el derrocamiento por la fuerza de gobiernos soberanos mediante métodos de guerra no convencional.

En esa línea de comportamiento, divorciada de los viejos principios de la coexistencia pacífica y del respeto al derecho ajeno a la autodeterminación como garante de la paz, el gobierno presidido por Donald Trump, además, manipula con fines subversivos la cooperación en el ámbito de la democracia y los derechos humanos, mientras en su propio territorio proliferan prácticamente sin control, las expresiones de odio, racismo,  brutalidad policial y las irregularidades del sistema electoral y el derecho al voto de los ciudadanos. Urge reformar las Naciones Unidas. Esta poderosa organización, que emergió del millonario costo en vidas de dos guerras mundiales y como resultado de la comprensión universal de la importancia del diálogo, la negociación, la cooperación y la legalidad internacional, no puede demorar más su actualización y su democratización. El mundo actual necesita tanto de la ONU como aquel en el cual nació. Algo muy especial y profundo ha fallado, cuando se asiste de modo cotidiano y permanente a la violación de los principios de la Carta de la ONU, y cuando es cada vez más frecuente el uso o amenaza del uso de la fuerza en las relaciones internacionales.

No hay modo de sostener por más tiempo, como algo natural e inamovible, un orden internacional desigual, injusto y antidemocrático, que antepone el egoísmo a la solidaridad y los intereses mezquinos de una minoría poderosa a las legítimas aspiraciones de millones de personas. A pesar de las insatisfacciones y las demandas de transformación que, junto a otros estados y a millones de ciudadanos del mundo, pedimos a las Naciones Unidas, la Revolución cubana defenderá siempre la existencia del organismo al que debemos el poco, pero imprescindible multilateralismo que sobrevive a la prepotencia imperial. Más de una vez, ante este mismo foro, Cuba ha reiterado su voluntad de cooperar con la democratización de la ONU y con la defensa de la cooperación internacional que sólo ella puede salvar. Como dijo el Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba, General de Ejército Raúl Castro Ruz, y cito: “Podrá contar siempre la comunidad internacional con la sincera voz de Cuba frente a la injusticia, la desigualdad, el subdesarrollo, la discriminación y la manipulación; y por el establecimiento de un orden internacional más justo y equitativo, en cuyo centro se ubique, realmente, el ser humano, su dignidad y bienestar.” Fin de la cita.

Señor Presidente:

Retomando la gravedad del momento actual, que muchos atribuyen únicamente a la pandemia de la COVID-19, considero fundamental advertir que su impacto rebasa con creces el ámbito sanitario. Por sus nefastas secuelas, la impresionante cantidad de muertes, el daño a la economía mundial y el deterioro de los niveles de desarrollo social, la expansión de la epidemia en los últimos meses angustia y desespera a líderes y ciudadanos de prácticamente todas las naciones. Pero la crisis multidimensional que ha desatado demuestra claramente el profundo error de las políticas deshumanizadas impuestas a ultranza por la dictadura del mercado.

Hoy somos dolorosos testigos del desastre al que ha conducido al mundo el sistema irracional e insostenible de producción y consumo del capitalismo, décadas de un injusto orden internacional y de aplicación de un crudo y desenfrenado neoliberalismo, que ha agravado las desigualdades y sacrificado el derecho al desarrollo de los pueblos. A diferencia del excluyente neoliberalismo, que separa y desecha a millones de seres humanos, condenándolos a sobrevivir con las sobras del banquete del uno por ciento más rico, el virus de la COVID 19 no discrimina entre unos y otros, pero sus devastadores impactos económicos y sociales serán letales entre los más vulnerables, los de menos ingresos, los mismos en el mundo subdesarrollado que en los bolsones de pobreza de las grandes urbes industrializadas. Según proyecciones de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), a los 690 millones de personas que pasaban hambre en 2019, podrían sumarse 130 millones como consecuencia de la recesión económica causada por la pandemia. Estudios de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) afirman que se han perdido más de 305 millones de empleos y que más de mil 600 millones de trabajadores ven amenazados sus medios de subsistencia.

No podemos enfrentar la COVID-19, el hambre, el desempleo y la creciente desigualdad económica y social entre individuos y entre países como fenómenos independientes. Urge implementar políticas integrales en las que el ser humano sea la prioridad, y no las ganancias económicas o las ventajas políticas. Sería criminal dejar para mañana decisiones de ayer y de hoy. Es un imperativo impulsar la solidaridad y la cooperación internacional para amortiguar el golpe. Sólo las Naciones Unidas, con su membresía universal, tiene la autoridad y el alcance necesarios, para retomar la justa pelea por eliminar la impagable deuda externa que, agravada por los efectos socioeconómicos de la pandemia, atenta contra la sobrevivencia de los pueblos del Sur.

Intervención del Ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, en la Reunión de Alto Nivel de la AGNU para conmemorar el 75º aniversario de las Naciones Unidas

En el 75 aniversario de las Naciones Unidas, el multilateralismo y el Derecho Internacional están amenazados por la mayor potencia mundial. La conducta irresponsable de los Estados Unidos es el mayor peligro para la paz y la seguridad internacionales. Promueve conflictos, guerras no convencionales y comerciales e impone severas medidas coercitivas unilaterales y dilapida -en su carrera armamentista- recursos indispensables para el desarrollo sostenible de nuestros pueblos, mientras se niega a cooperar en el enfrentamiento a las múltiples crisis generadas por la devastadora COVID-19.

Estados Unidos desconoce importantes acuerdos en materia ambiental, de desarme y control de armamentos y abandona foros internacionales como la Organización Mundial de la Salud, la UNESCO o el Consejo de Derechos Humanos. Parecería que está en guerra con el planeta, sus recursos vitales y sus habitantes.

Impide la solución amplia, justa y duradera al conflicto israelo-palestino, que esta Organización ha reclamado históricamente. Propone el denominado “Acuerdo del siglo”, que amenaza el futuro del Estado de Palestina, en las fronteras anteriores a 1967 y con Jerusalén Oriental como su capital. Niega al pueblo de Puerto Rico el derecho a la libre determinación e independencia, cuando está por concluir el Tercer Decenio Internacional para la Eliminación del Colonialismo. Interfiere en los asuntos internos de decenas de Estados miembros de la ONU y amenaza a quienes acusa de influir en su corrupto sistema electoral. El miedo y la mentira reiterada resultan las novedosas armas en su deshonesta estrategia mediática y de desinformación. Quebranta la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz, al reactivar la Doctrina Monroe.

Contra Cuba, eleva su hostilidad a niveles cualitativamente superiores. Viola de forma sistemática los derechos humanos del pueblo cubano, al recrudecer el bloqueo económico, comercial y financiero y su carácter extraterritorial. Es el que ataca desvergonzadamente a nuestra cooperación médica y a los gobiernos que legítimamente la solicitan, con lo que se coarta el derecho a la salud de otras naciones; cuando es el epicentro de la pandemia de la COVID-19, que por irresponsabilidad y oportunismo electoral ha costado la vida a casi 200 mil de sus ciudadanos.

Encuentro con los jóvenes zimbabwanos que se les otorgaron las becas de estudios universitarios en Cuba

La Embajadora cubana, Carmelina Ramírez, y la Consejera, Yoisy Ford, recibieron en la Embajada a los dos jóvenes zimbabwanos, Tavonga Mukhachana y Mduduzi Keith Gumbo, quienes fueron seleccionados para cursar en Cuba las carreras de Ingeniería Civil y Medicina respectivamente. El momento fue propicio para congratular a los estudiantes por ser acreedores de las becas y actualizarlos sobre el acontecer de la isla.

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