75 AGNU: Intervención de Pedro L. Pedroso Cuesta, Representante permanente de Cuba ante ONU,en el seminario virtual sobre el impacto de las medidas coercitivas unilaterales en los sistemas nacionales de salud. Nueva York, 3 de junio de 2021

Estimados colegas:

Los sistemas nacionales de salud están entre los sectores más afectados por la imposición de medidas coercitivas unilaterales. De ahí que la celebración de este seminario virtual nos parezca de particular importancia.

Las medidas coercitivas unilaterales son contrarias a los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas y el Derecho Internacional, representan un grave obstáculo para el desarrollo de los países sobre los que se imponen, y su objetivo principal suele ser arrancar concesiones a países en desarrollo y socavar su derecho a la libre determinación.

El impacto de estas medidas sobre los sistemas nacionales de salud demuestra con elocuencia su carácter criminal, y sus demoledoras consecuencias sobre el bienestar de los pueblos contra los que se esgrimen y en particular sobre la calidad de vida de los más vulnerables.

Está debidamente demostrado que estas medidas afectan directa e indirectamente el funcionamiento de los sistemas nacionales de salud, y la prestación de servicios asistenciales.

Por un lado, impiden la compra de medicamentos, equipamiento, tecnologías y suministros esenciales para la atención de salud, con un incalculable costo humano. Por otro, dificultan el funcionamiento de servicios públicos esenciales, como la generación de energía y el suministro de combustibles, sin los cuales los servicios nacionales de salud tampoco pueden funcionar con normalidad y eficiencia.

Esta realidad ha sido denunciada una y otra vez por los países que sufrimos la injusta imposición de estas medidas. Sin embargo, nunca como con la pandemia de la COVID-19 había quedado en tanta evidencia el carácter inhumano de estas prácticas.

En un contexto internacional tan complejo como el de la pandemia de la COVID-19, en que debiera primar la solidaridad y la cooperación internacional, y el más elemental sentido de humanismo, hemos constatado que este tipo de medidas contrarias al derecho internacional se han continuado aplicando con plena severidad, y en algunos casos, como el de Cuba, se han incluso recrudecido.

Los llamados realizados por la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos y el Secretario General de las Naciones Unidas, del 23 y 26 de marzo de 2020 respectivamente, a levantar estas medidas en el contexto de la pandemia, han sido francamente ignorados.

Por el contrario, y como ha documentado la Relatora Especial sobre las repercusiones negativas de las medidas coercitivas unilaterales en el disfrute de los derechos humanos, la frecuencia, tipo, objetivo y ámbito de aplicación de estas medidas se han expandido enormemente.

Cuba es un ejemplo claro de esta realidad. Mi país continúa sometido al conjunto de medidas coercitivas unilaterales más largo de la historia. Desde hace más de 6 décadas, y de manera ininterrumpida, Cuba ha tenido que sufrir el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos.

Esta política de castigo contra Cuba, que no es otra cosa que un crimen, constituye una violación masiva, flagrante y sistemática de los derechos humanos del pueblo cubano. Viola la Carta de la ONU y el Derecho Internacional; y es el principal obstáculo al desarrollo socio-económico de mi país, y a los esfuerzos de nuestro gobierno para elevar la calidad de vida de la población.

Los daños acumulados en casi seis décadas de aplicación de esta política ascienden a 147 mil 853,3 millones de dólares.

Por si fuera poco, la pandemia de la COVID-19 ha sido el escenario escogido por el gobierno de Estados Unidos para recrudecer aún más y de una forma sin precedentes su criminal conducta contra Cuba.

Entre abril y diciembre de 2020, el bloqueo causó pérdidas a Cuba en el orden de los 3 mil 586,9 millones de dólares, lo que, sumado a las afectaciones del año anterior, asciende a un total de 9 mil 157,2 millones de dólares, desde abril de 2019 hasta diciembre de 2020.

El bloqueo supone una carga descomunal para la población y la economía cubanas, con efectos particularmente devastadores en el contexto de la COVID-19, en el que Cuba ha tenido que dedicar cuantiosos recursos para garantizar con urgencia el equipamiento y los materiales necesarios para su Sistema Nacional de Salud.

La negativa de los proveedores internacionales a suministrar las mercancías acordadas, las demoras en el arribo de insumos y el incremento de los costos, generaron afectaciones en esta esfera que ascienden a 198 millones 348 mil dólares entre abril y diciembre de 2020. Ello representa un incremento de 38 millones con respecto al período anterior.

Cuba no pudo acceder a un total de 32 equipos e insumos relacionados con la producción de candidatos vacunales contra la COVID-19 o con la ejecución de etapas que permiten la culminación de los estudios clínicos de la vacuna, entre estos, equipamiento para la purificación de los candidatos vacunales, aditamentos para equipos de producción, tanques y cápsulas de filtración, solución de cloruro de potasio, timerosal, bolsas y reactivos.

Ello afectó la labor de varias entidades de la industria biofarmacéutica cubana, incluidos el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología, el Instituto Finlay de Vacunas, la Empresa Laboratorios AICA y la Empresa Farmacuba, vinculados directamente a los esfuerzos del país por enfrentar la pandemia.

Igualmente, el bloqueo ha obstaculizado, en reiteradas ocasiones, el arribo de ayuda humanitaria al país, lo cual resulta inmoral e injustificable en el contexto del enfrentamiento a la pandemia y pone de manifiesto la naturaleza criminal del bloqueo.

En noviembre de 2020, el Departamento de Transporte de EE.UU. denegó, por indicación del Departamento de Estado, una solicitud de las aerolíneas IBC AIRWAYS INC., y SKYWAY ENTERPRISES, INC. para operar vuelos a Cuba con carga humanitaria.

Pese a esos enormes obstáculos y limitaciones, la labor de Cuba en el enfrentamiento a la pandemia ha sido reconocida internacionalmente. El país cuenta con cinco candidatos vacunales en desarrollo, está próximo a ser el primer país latinoamericano en contar con una vacuna propia y en vacunar a toda su población. Además, ha enviado 57 brigadas médicas para apoyar la lucha contra la pandemia en 40 países y territorios.

El propósito del bloqueo es rendir al pueblo de Cuba, y hacerlo renunciar al camino que ha escogido en ejercicio de su libre determinación. Sin embargo, fracasará Estados Unidos, como lo ha hecho durante 6 décadas, en sus pretensiones contra Cuba, porque nuestro pueblo permanece firme y unido en el objetivo de construir una sociedad cada vez más justa e inclusiva para todos.

Muchas gracias