Yanet Climent y su aporte a Soberana 01

Yanet Climent Ruiz es una de las tres gerentes del equipo del Instituto Finlay de Vacunas de Vacunas, a cargo del desarrollo de los cuatro candidatos vacunales contra la COVID-19. Ella es la responsable del candidato Finlay Frontrunner 1, bautizado por el pueblo cubano como Soberana 01, basado en vesículas de membrana externa, una plataforma de vacuna que desarrolla esta instición desde hace más de 30 años, con excelentes resultados:

“El gerente tiene la responsabilidad de coordinar cada tarea, que cada tarea se haga en tiempo, que el resultado llegue y se pueda discutir y que no haya nada que lo frene. Cuando surge alguna dificultad, enseguida el gerente del proyecto es quien tiene que buscarle la solución, con los especialistas que tengan que dar respuesta a esto. Es la persona que vincula la investigación, el desarrollo, la producción, hasta que llega al producto final; desde la idea, hasta el final del producto.

“Somos hasta ahora tres gerentes…El proyecto Finlay Frontrunner 1 no era el primer candidato que teníamos ideado, sin embargo, hubo un momento en que el profesor Vicente Vérez, director general del Instituto Finlay de Vacunas, dijo −y fue una frase que realmente nos llegó a todos−: la solución a un problema complejo, no tiene que ser compleja y así surge el proyecto Finlay Frontrunner 1, que era la solución más rápida que teníamos para encontrar un candidato vacunal efectivo contra la covid. Y ahí, entonces, es cuando yo empiezo a ocuparme como gerente del proyecto.

Yo nací en Santa Clara, en Villa Clara; pero desde muy pequeñita nos mudamos a Cienfuegos, mi papá era médico, pediatra y trabajaba en el hospital pediátrico de Cienfuegos. En esa ciudad hice la primaria, la secundaria y el preuniversitario, hasta que me dieron la carrera universitaria para estudiar acá en La Habana y desde entonces aquí estoy.

“Realmente yo quería estudiar Medicina, pero el sacrificio y el nivel de preparación que tenía que tener un médico en aquel momento, me asustó tremendamente y de momento dije: 'quiero trabajar en algo que esté vinculado, pero que una vida no dependa de mí'. Es decir, que no tenga una vida en mis manos porque eso realmente, creo que me sobrepasaría; sin embargo, mira hoy, estoy trabajando en vacunas, que al final muchas vidas van a depender de nosotros y nada, la vida es así de increíble.

“Vine para La Habana a vivir en casa de mis abuelos, y mi mamá y mi papá enseguida me siguieron, recuerdo que yo llegué en agosto del 95 y en septiembre ya los tenía a los dos acá. Todos para casa de mi abuela, porque nosotros somos una familia pequeña, y eso de estar yo cinco años aquí en La Habana y ellos en Cienfuegos, pues no era algo que teníamos como idea de vida, no, y enseguida vinieron para acá. Y desde entonces, mi mamá empezó a trabajar aquí en el Instituto Finlay, en el departamento de Recursos Humanos, y me enamoré de lo que hacían acá.

“En esos momentos el Instituto Finlay tenía un prestigio tremendísimo, como el que tiene ahora, era para mí lo más grande que había en temas de ciencias y empecé a vincularme a la investigación de acá, en el grupo de la Dirección de Asistencia Científico Técnica Aplicada, con el Dr. Franklin Sotolongo Padron, uno de los autores de la vacuna meningocócica, y nada, nunca más volví a otro lugar que no fuera el Instituto Finlay. A los cinco años cuando terminé la carrera de microbiología, hice mi tesis vinculada al laboratorio, me incorporé acá y ya, desde entonces estoy aquí, veinte años van a hacer ahora, como trabajadora en el Instituto Finlay.

“Yo recuerdo siempre a Conchita (Dra. Concepción Campa Huergo, directora fundadora del Instituto Finlay), como le decimos todos, que ella decía que el Finlay era una gran familia y tiene toda la razón, desde entonces, me sentí pequeña; pero dentro de una familia enorme, que todo el mundo trabajaba con alegría, veníamos con un compromiso tremendo con la ciencia que se ha mantenido y esa condición del Finlay como una gran familia fue algo que llegó y se quedó, acá hay una colaboración tremenda entre todas las áreas, a pesar de que estamos distantes, unas áreas de otras, nos conocemos, nos relacionamos, colaboramos unos con otros sin ninguna distinción.

“Yo siempre me sentí protegida acá, me sentí en el mejor lugar que podía yo aspirar a desarrollarme profesionalmente. Trabajé con el Dr. Franklin, que siempre me apoyó, desde el principio de mi carrera hasta en un proyecto de colaboración internacional, que no siempre a los jóvenes recién graduados les dan esas oportunidades. Sin embargo, yo pude vincularme a ese proyecto de investigación y eso fue parte de mi maestría, mi doctorado y me sirvió de una experiencia grandísima.

“Era un proyecto para evaluar el impacto de la vacuna VA-MENGOC-BC en la circulación de cepas aquí en Cuba, lo que demostró que la vacuna había sido tremendamente efectiva, no solo para disminuir la incidencia de la enfermedad, sino también para evitar que surgieran cepas que estuvieran escapando de la aplicación de la vacuna y eso fue importantísimo para nosotros.

“El Grupo de Proyectos siempre ha trabajado muy vinculado a la dirección de la Institución, porque se trazan ahí las estrategias que vamos a seguir en cada uno de los perfiles de proyectos, es decir, ya nosotros estábamos trabajando proyectos de vacunas, cada uno con un proyecto en particular; sin embargo, desde que empezaron a surgir los casos, que se empezó a hablar de la necesidad de buscar una vacuna que fuera específica, ya nos empezamos a vincular totalmente con el proyecto.

“Así intercambiamos resultados, discutimos estrategias en todos los niveles, en cada especialidad de la Institución, ya sea desde el control de la calidad, desde la investigación, desde el desarrollo. Todo se ha hecho de manera paralela, todo el tiempo, es decir, no ha habido una discusión en la que no haya estado cada actor que tiene que intervenir en el proceso del desarrollo del candidato.

“Nosotros empezamos las reuniones desde el primer día prácticamente en que empezamos a diseñar cada paso en cada uno de los proyectos. Y empezamos entonces a generar los projects, lo que nosotros llamamos projects, que tiene cada responsable y una fecha a cumplir. Y nosotros le decimos al profe Vicente que él hace los projects negativos, es decir que nosotros tenemos tareas para haber cumplido prácticamente ayer. Por suerte, todo se ha cumplido en las fechas que nos hemos propuesto, y eso ha sido gracias al apoyo de cada uno de los especialistas, que han estado vinculados a los proyectos. Hemos tenido reuniones todos los días, porque todos los días se chequean que esas tareas se hayan cumplido, y las causas de las que no se cumplieron y se resuelven, se busca la solución ya sea técnica, ya sea logística, ya sea del tipo que sea, se busca y se resuelve para cumplir con la tarea que teníamos propuesta. Esto ha sido no solo de lunes a viernes, ha sido sábado, domingo, ha sido en el momento que se ha necesitado.

“En esas reuniones siempre participan no solo los gerentes, no solo la parte estratégica, participan los especialistas y ahí se discute cada paso técnico del proyecto. Se discute desde el experimento más sencillo, hasta lo más complejo que se necesite y cómo solucionar cada cosa. Eso sí lo hemos tenido desde el principio, cada especialista se ha visto vinculado al proyecto, a la toma de decisiones, a la búsqueda de soluciones, es decir, eso sí ha estado desde el principio muy bien establecido.

“Nos hemos montado en las plataformas que se habían desarrollado antes porque están basadas en la capacidad que tiene la Institución también no solo en las vacunas, que en el caso de la VA-MENGOC-BC lleva más de 30 años de uso, sino también porque son las capacidades que tenemos en la institución establecidas que nos dan la posibilidad de dar respuesta a las necesidades de vacunación, tenemos capacidades productivas no solo en el Instituto Finlay, sino también en el CIM (Centro de Inmunología Molecular).

“El primer candidato vacunal, que es el que el pueblo le ha llamado Soberana, es un candidato que se basa en la plataforma de vacunas de vesículas de membrana externa, que es caso de vacuna la VA-MENGOC-BC, que se ha aplicado por más de 30 años, con más de 60 millones de dosis en el mundo, no solo aquí en Cuba, sino en países de Latinoamérica. Es una vacuna que ha sido muy segura toda la vida, se aplica a niños de 3 y 5 meses de nacidos y eso nos daba la posibilidad de avanzar con el candidato vacunal con más tranquilidad y seguridad. Este candidato se basa precisamente en eso, en las vesículas de membranas externas de Meningococo-B, con la proteína RBD del virus que ya hay mucha bibliografía donde dice que es el antígeno fundamental al que va dirigida la respuesta, por tanto, tenemos una plataforma que funciona, que es conocida, y el antígeno que realmente es primordial en la respuesta de la enfermedad.

“Tengo dos niños, un varón de 17 años y una niña de 9 que son una maravilla, la verdad, je, je, je, son muy cariñosos los dos. A pesar de que he tenido muchas horas de trabajo, muchas horas de desvelo y de estudio, he tenido la suerte de no sentirme reclamada por ellos, desde ese punto de vista, al contrario, se sentían orgullosísimos cuando veían la Mesa Redonda y ellos decían: mi mamá está ahí, mi mamá está ahí. Entonces, eso es algo que a uno lo llena de orgullo. Mi esposo, si no fuera por él yo no estaría aquí, me ha apoyado muchísimo, ha asumido la responsabilidad de la casa, totalmente. Mi esposo, además, es mi jefe, es el jefe del Departamento de Negocios, donde está el Grupo de Proyectos específicamente, así que él entiende perfectamente todos los sacrificios que tenemos que hacer y me acompaña en todo el proceso. En la casa es un apoyo tremendo, de hecho, yo no sé cocinar y él es la persona que asume la cocina en su totalidad y por suerte para la familia porque en eso soy pésima, realmente. Así que sin él no estaría aquí, la verdad.

“Yo creo que la palabra Soberana le ha venido de maravillas, porque el hecho de que Cuba, un país bloqueado, un país con una economía que se ha visto afectada durante tantos años, tenga una vacuna que nos dé la libertad de vacunar a cada persona en el país, eso para nosotros es lo más grande. Nosotros vamos a poder tener la posibilidad de vacunar a cada persona, sin pensar cuánto cuesta la dosis, sin pensar que no tengo suficientes vacunas, no, no, no, nosotros vamos a poder vacunar a todos los cubanos que lo requieran, ya sean niños, jóvenes, aquí nadie quedará desamparado y a eso estamos acostumbrados siempre. El programa de vacunación en Cuba, ha funcionado por muchos años de esa manera. Para nosotros la salud y la vacunación son primordiales.

“Es un tremendo orgullo, un compromiso tremendo y todavía a veces ni me lo creo porque uno no logra ver la magnitud de lo que está haciendo hasta que no ves la reacción de la gente, de la familia llamándote, de los amigos. Ayer yo recibí un montón de llamadas, preguntando: ¿cuándo me puedo vacunar? ¿dónde tengo que ir? Entonces, eso dice que confían en lo que estás haciendo, confían en la ciencia cubana y en la medicina. Y eso es, increíble realmente.

“A nosotros nos preguntaban: ¿has llorado alguna vez, durante el proyecto? Y yo decía, no, todavía; sin embargo, ayer no lo pude evitar, ayer si fue algo que creo que les paso a todos, todos lloramos, todos nos emocionamos viendo la Mesa Redonda, viendo las palabras de Vicente, de Dagmar (Dra. Dagmar García Rivera, directora de Investigaciones del Instituto Finlay de Vacunas) de todos ellos, nos llegó y que yo creo que ahora es que nos estamos dando cuenta de lo que hemos logrado y sobre todo de lo que nos falta por lograr, que ese es el compromiso más grande que tenemos, no haber llegado hasta aquí, es lograr llegar a donde queremos que es al final lograr vacunar a todas las personas, es tratar de evitar que cualquier persona en Cuba se enfermara y si lo podemos hacer extensivo, pues, mejor todavía.

“Yo creo que el momento más emocionante para mí fue cuando vi el primer bulbo. Cuando yo tuve el primer bulbo del candidato en la mano ya con su etiqueta que ya vi que era algo real y que estábamos muy cerca del objetivo, para mí ese fue un momento increíble. Y cuando el profe Vicente el otro día dijo en la reunión que tuvo con el Presidente que no nos habíamos equivocado en un experimento, eso me llenó de una satisfacción tremenda porque saber que hemos podido responder al llamado que se nos hizo, que lo hicimos en el tiempo que se requería y de la manera que se necesitaba, eso fue increíble”.

(Tomado de Naturaleza Secreta)

Fuente: Cubadebate

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