Nos oponemos a las acciones violatorias de la soberanía de Cuba

[Declaración del Grupo para Conocer Cuba en Osaka]

Administración Trump no debe aplicar el Título III de la Ley Helms-Burton. Nos oponemos a las acciones violatorias de la soberanía de Cuba

El 16 de enero, Administración Trump insinuó la aplicación del Título III de la Ley Helms-Burton que codifica severas sanciones económicas contra Cuba tras 45 días de suspensión, y el 4 de marzo, decidió activar las sanciones basadas en el citado Título contra empresas cubanas a partir del 19 de marzo. Además, el gobierno de Estados Unidos amenaza con activar las sanciones también contra empresas extranjeras que operan en Cuba tras 30 días de suspensión.

El objetivo de la decisión tomada en estas fechas por el gobierno de Estados Unidos en torno a la aplicación del Título III está claro. Tras haber celebrado el referéndum constitucional el 24 de febrero, Cuba avanza en proceso de la consolidación del socialismo, introducción del capital extranjero, y perfección de la democracia. Enfrentada a las maniobras del golpe de Estado antirrevolucionario contra Venezuela organizadas por los Estados Unidos, Cuba ha expresado su invariable apoyo a la administración de Maduro. El gobierno de Estados Unidos se inmiscuye en estas políticas internas y exteriores del gobierno cubano violando así su soberanía, y amenaza con sanciones si Cuba no cambia del régimen. Es lógico que el gobierno cubano haya rechazado enérgicamente tal decisión anunciada.

La Helms-Burton es una ley insólitamente nefasta que entró en vigor en 1996. La Asamblea General de la ONU aprueba cada año una resolución que reclama el levantamiento del bloqueo contra Cuba por abrumadora mayoría. El objetivo de la legislación ha sido castigar a tanto empresas estadounidenses como de terceros países que hacen negocios con Cuba, con vistas a entorpecer las relaciones comerciales y financieras de Cuba con terceros países. El bloqueo se mantendrá hasta que se derrumba la Revolución, dispone la ley.

En su Título III, la normativa permite a estadounidenses presentar en cortes de EEUU reclamos de propiedades nacionalizadas en los años 1960, lo cual constituye una clara pretensión colonialista que identifica el territorio de Cuba como el propio de EEUU, y extiende además sus efectos a los expropietarios que no fueron ciudadanos estadounidenses al momento de las nacionalizaciones. De permitirse esto, los supuestos “expropietarios” podrán iniciar acciones jurídicas no solo contra empresas cubanas sino también contra instituciones públicas, escuelas, hospitales, y otras instalaciones en general. Esto garantiza consecuencias graves en torno a la vida ciudadana, actividades económicas, e inversiones extranjeras en Cuba. Conscientes de impactos negativos que pudiera provocar la aplicación del citado Titulo III, todos los presidentes estadounidenses prorrogaran la suspensión cada seis meses.

En proceso de las nacionalizaciones, Cuba alcanzó y honró acuerdos globales de compensación justa con las naciones como España, Canadá y Francia, excepto Estados Unidos que rompió las relaciones diplomáticas unilateralmente y se negó a considerar el acuerdo en cuestión.  

El gobierno de los Estados Unidos debe reconsiderar la activación del Título III de la Ley Helms-Burton; debe dejar de injerir en asuntos internos de Cuba tales como su apoyo y solidaridad con Venezuela y líneas socialistas; debe abandonar acciones que infringen la soberanía de Cuba a través del bloque económico; y debe poner fin al bloque de todo tipo.

Nosotros continuaremos consolidando actividades de solidaridad en Japón con el gobierno y pueblo de Cuba.    

9 de marzo de 2019

Todos los participantes de la Asamblea No.91 del Grupo para Conocer Cuba en Osaka

 

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