Necesitamos esa voz alta y fuerte de Cuba.

CUBA, 7 de abril de 2019.- Ha estado en Cuba en varias ocasiones y admira considerablemente a este pueblo, a esta pequeña Isla que la acoge con hospitalidad y alegría y que alza su voz en Naciones Unidas abogando siempre por la paz, la justicia, la equidad social, la cooperación y la solidaridad, que ofrece su mano a quienes más lo necesitan.

Así lo confirmó María Fernanda Espinosa, presidenta de la Asamblea General de Naciones Unidas (AGNU), al concluir en Cuba una intensa agenda de trabajo como parte de una visita oficial a la Isla.

Granma ofrece sus reflexiones sobre los desafíos que enfrenta hoy la organización mundial, los principales problemas del mundo actual, la situación de América Latina y el Caribe, y el rol de Cuba.

–¿Cuáles son los desafíos de la ONU ante las complejidades y peligros que acechan?

–Hay que recordar la carta fundacional y los tres pilares que inspiraron la ONU. En primer lugar la paz y la seguridad mundial para garantizar que vivamos en un mundo pacífico, en un mundo sin conflictos y eso es un enorme reto porque estamos viendo conflictos de larga duración y otros nuevos, que están emergiendo. Pero también hay esfuerzos para lograr la paz y concluir procesos de reconciliación en diversas partes del mundo.

«El segundo objetivo es el derecho al desarrollo de los pueblos. Ahora tenemos esa gran carta de navegación para el desarrollo sostenible que es la agenda 2030 con sus 17 objetivos. Y en tercer lugar está ese gran pilar que es la dignidad humana, los derechos humanos.

«La ONU está trabajando para articular estos tres pilares y lograr lo que todos queremos: que las personas vivan en paz, vivan con dignidad y que puedan satisfacer sus necesidades básicas. Esto que suena tan fácil es muy difícil de hacer en la práctica porque vivimos en un mundo de grandes injusticias.

«Hay ciertos sectores, cierta vocería que dice que tenemos que fijarnos más en las necesidades de los pueblos, en las decisiones nacionales, en el derecho soberano de los Estados y eso no contraviene la necesidad de estar juntos en el sistema internacional.  Necesitamos estar más interconectados los países y los pueblos y tomar decisiones colectivas para enfrentar los problemas globales.

«No hay manera de resolver problemas como el cambio climático, como el terrorismo internacional, la trata de personas o los temas migratorios si no es a través de la acción colectiva; y se pueden combinar perfectamente el cuidado de las personas y de un pueblo en particular y el interés nacional, el ejercicio soberano sobre las decisiones de un pueblo y de un país, con la responsabilidad en la solución de los problemas globales.

Para eso sirve esa gran casa de la cooperación y de las alianzas que es la ONU, el centro mismo del sistema multilateral. En el mundo de hoy, con tantos conflictos y tantos desafíos, se necesita más comprensión, más acción colectiva y más multilateralismo».

–En la agenda 2030, ¿cuánto se ha avanzado?

–La agenda 2030 y los 17 objetivos (ODS) fueron una suerte de nuevo pacto entre los 193 países de la onu para avanzar de manera colectiva en un esfuerzo común, principalmente para erradicar la pobreza, la pobreza extrema y la desigualdad; para garantizar que la gente tenga acceso al agua y el saneamiento, que pueda estar bien alimentada, bien cuidada, con buenos sistemas de salud pública, y para combatir el cambio climático.

En Cuba, particularmente, saben bien cuáles son los efectos devastadores que puede tener el cambio climático. También está la igualdad de género, el empoderamiento de las mujeres, el acceso al trabajo decente; en fin, es una suerte de gran carta de navegación, de gran pacto en el que todos tenemos que trabajar especialmente a nivel nacional, de los gobiernos, los países y los pueblos.

«Lo que ha ocurrido es que el nivel de avance es bastante desigual, dependiendo de los distintos objetivos y regiones del mundo, pero lo cierto es que estamos avanzando de manera muy lenta. En septiembre se está preparando la primera cumbre de evaluación de los ods y hay avances, pero no son suficientes.

Hay demasiados pobres en el mundo: 700 millones de personas que no tienen satisfechas sus necesidades básicas. Eso quiere decir que el trabajo de la ONU es más importante que nunca, la voluntad y la decisión política de los países para cumplir estos objetivos tienen que estar también en primera fila. Cuba lo está haciendo, con un plan de desarrollo económico y social para el 2030, que es un espejo de la agenda 2030 y con iniciativas muy innovadoras y avanzadas para cumplir con esta agenda».

–¿Qué importancia le concede a la labor de ONU-Mujeres?

–El trabajo emprendido por los derechos de las mujeres, por la igualdad de géneros, por el derecho a la participación política de las mujeres, el combate abierto contra todas las formas de violencia que atenten contra la dignidad de las mujeres y las niñas, es una gran cruzada y no solo por el hecho de defender a la mujer, sino porque ninguna sociedad, ningún país, ninguna región podrá ser justa, equitativa, pacífica, sostenible, si deja al 50 % de la población fuera. Y por eso se deben reconocer todos los avances que ha tenido Cuba en la participación de la mujer.

«Pero nos falta hacer mucho más. Tenemos que seguir luchando por tener sociedades menos machistas, más pacíficas y respetuosas de los derechos de las mujeres y de las niñas. Cuba también en eso está caminando en el sendero correcto».

–América Latina y el Caribe: ¿Una situación compleja?

–América Latina y el Caribe tienen mucha potencia y capacidad, es una región muy prometedora. Somos sociedades y países diversos y ricos, con muchas posibilidades para el futuro y es más lo que nos une que lo que nos separa. Estamos atravesando por una situación bastante compleja en la región y a veces toca dejar de lado las cosas que nos dañan y juntarse, fortalecer los mecanismos de integración regional que costaron tanto, como por ejemplo, la CELAC.

«Creo que no hay un solo país de la región que no quiera combatir la pobreza, la desigualdad, que no quiera garantizar buenos servicios de salud, una educación de calidad, trabajos decentes para las nuevas generaciones. Las fuerzas políticas de los países van cambiando y hay que ser muy respetuosos con los diferentes modelos que los pueblos deciden adoptar. Siempre ha existido una gran diversidad de posiciones y posturas en nuestra región. Lo importante es llegar a los puntos de encuentro, poder establecer el común denominador para remar en el mismo sentido, pero en función de la tolerancia, de la capacidad de aceptar los disensos para convivir y construir juntos».

–Sobre el bloqueo impuesto por EE.UU. a Cuba, ¿cómo valora la respuesta de la comunidad internacional?
Las sanciones unilaterales contravienen los principios del Derecho internacional y es evidente lo que se ha expresado en la agnu respecto al bloqueo a Cuba. Este año no fue diferente a pesar del intento de introducir ciertas enmiendas a la resolución original que, por supuesto, no fueron aceptadas y hubo una votación prácticamente unánime de la membrecía de la Asamblea condenando el bloqueo. Es una expresión muy fuerte y potente de la comunidad internacional que está diciendo: tenemos que respetar los principios del Derecho internacional. Tenemos que cuidar y respetar el derecho al desarrollo de Cuba».

–¿Considera a Cuba un actor fundamental del multilateralismo?

Cuba siempre ha sido un actor central que ha contribuido de manera activa, creativa y constructiva a la agenda multilateral. La diplomacia cubana es conocida en Naciones Unidas por ser muy profesional, acuciosa, conocedora, pero también por aportar. Por ejemplo, todo lo que hemos avanzado en el derecho al desarrollo, en el establecimiento de un orden internacional justo y equitativo, en los temas de salud pública y calidad de la educación, tienen la huella y la impronta de Cuba.

«Por eso vemos desde las Naciones Unidas a Cuba como un actor determinante, sobre todo en momentos en los que el multilateralismo está visto por muchos con cierta sospecha y falta de fe. Necesitamos de esa voz alta y fuerte de Cuba, de su preocupación por el trabajo colectivo. Eso es el multilateralismo: es cooperación, es acción colectiva, es solidaridad».

–Un mensaje al pueblo cubano...

–Hay un gran futuro por delante. Cuba está siendo mirada por muchos países –como siempre ha sido- como un ejemplo a seguir por su dignidad, su creatividad y compromiso, como muestra de que el amor por un país y los firmes principios pueden mover montañas. Sabemos que la situación para Cuba no siempre es fácil, pero ha dado lecciones y seguirá dándolas, de cómo un pueblo y un país pueden ser ejemplo en condiciones adversas. Mis respetos y mi admiración por el pueblo cubano y por su Gobierno.

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