Mi Amigo Eusebio

Un recuerdo de Michele Paradiso Antonelli. "Era mi prístino viaje a La Habana a un Congreso Internacional del CICOP, en el 1998. Había escogido de alojarme al Hotel Ambos Mundos, muy cerca del Convento de San Francisco, adonde se iba a celebrar el Congreso. La ponencia inaugural la hizo un señor que vestía una guayabera habana a mangas cortas y en su discurso enfatizaba mucho sus palabras usando las manos, particularmente la derecha, levantándola a veces hacia el alto casi para evocar antiguos testigos de la historia. Era el Historiador de la Ciudad de La Habana, el Doctor Eusebio Leal Spengler.

Fue amor a primera vista. Su retórica convencedora me apasionó de inmediato levándome la mente hacia lugares y tiempos olvidados, hacia la importancia de la memoria histórica, hacia la belleza del patrimonio histórico explicando la estrecha relación entre el Caribe y el Mediterráneo.

Fue, aquella del Congreso, una semana muy densa de emociones, visitando La Habana Vieja y descubriendo la que después iba a ser mi segunda casa, mi segundo hogar. En viaje sucesivo pedí a Don Eusebio una cita oficial como representante de mi Universidad, a través de su fiel colaborador de entonces, Orestes del Castillo del Prado.

Nos acogió en su Oficina que era en la misma Plaza de San Francisco y nos conocimos un poco mejor. Un gentil hombre de época pasada, de una rara elegancia, de una cultura histórica inmensa. En aquella ocasión le pedí que me permitiera una pasantía de un estudiante mío para su tesis de grado. Nos asignó el tema de la Casa de Yagruma en Calle O’Reilly, que ahora es el Centro Víctor Hugo.

Desde esta primera colaboración muchas fueron las autorizaciones para tesis de grado sobre edificios de La Habana Vieja: el Palacio Hotel Cueto, el Convento de Las Teresas, el Espigón de la Aduana, la antigua Estación de la Lanchita a Regla, el Edificio Sarrá al Malecón Tradicional.....A veces, en las ocasiones en que viajaba a La Habana para controlar y revisar como estaba avanzando la investigación de mis tesistas, me encontraba con él y charlábamos; siempre me orientaba, siempre me aconsejaba.

Muy importante como experiencia didáctica fue la realización de tres ediciones (2003-2007) de un Diplomado sobre Conservación del Patrimonio Histórico Construido, organizado con el Programa UNDP de Naciones Unidas, con la Universidad de La Habana, con la CUJAE y, por supuesto, con la OHC, que ofrecía salones para las clases y logística en general. Vinieron profesionales de casi todas las Provincias, hasta de Baracoa (el Arq. Floirián Floirián el primero de ellos). Eusebio estaba siempre detrás. Apoyándonos sin aparecer.

Yo, en aquellos años estaba apoyando, como coordinador de la componente internacional, el proyecto de restauración de la Capilla de la Dolorosa en Bayamo, financiado por la unidad italiana del programa PNUD-PDHL de Naciónes Unidas. Primera vez en absoluto que el dinero de un programa al desarrollo humano se utilizaba para intervenir en un monumento. Eusebio nos apoyó, ayudándonos con su OHC en los trámites para la importación de materiales.

Y cuando en el 2013 se presentó, primero en Italia y después a la Casa de Tejas Verdes en Miramar, el libro sobre los trabajos hechos, no solo escribió la presentación en el, sino que asistió hasta el último minuto al evento. Intervino para ayudarme a estudiar el sistema fortificado del Morro Cabaña: decía que mi segundo apellido me daba una patente especial! En el 2001, un poco mas tarde que se descubriera que los Antonelli eran italianos de Gatteo, me pidió ayudarlo a localizar a un estudioso suizo de fortificaciones, Marino Viganó, en víspera de un Congreso sobre los Antonelli que se iba a celebrar justo en Gatteo. Y eso fue y nos encontramos en Gatteo.

En el 2005 mi Facultad de Arquitectura de Firenze, lo invitó a Firenze para la reunión inaugural del año académico 2005-2006. En el majestuoso escenario del Salone dei Cinquecento di Palalzzo Vecchio, dictó la conferencia frente a todo nuestro cuerpo docente y a estudiantes. En el viaje lo acompañaba el Director de la Oficina de Cooperación de la OHC, Julio Portieles, y su pareja de entonces, Anita. Organicé en mi casa una actividad en su honor, así que tengo fotos de él en una situación privada. Y descubrí el Eusebio relajado, irónico, contento. Cuando nos encontrábamos, en La Habana Vieja, por las calles casualmente o en su Oficina, o en algún evento, siempre se acercaba abriendo los brazos para abrazarme, sin que el abrazo fuese fuerte, y me llamaba Maestro! Lo cual me ponía en una situación de embarazo y yo le decía que no, que el Maestro era él, que yo ero solo un simple soldado.

Quiero recordar aquí otra anécdota. En el 2011, yo estaba en Santiago, trabajando en la restauración de la Catedral de Santiago de Cuba apoyando a la brigada de técnicos del Arzobispo Dionisio García Ibañez. Estábamos reunidos en el Santuario del Cobre, con Dionisio, no me acuerdo por cual razón. Me llega una llamada telefónica por un numero desconocido: contesto y era Eusebio que me pregunta y me pide algo. Yo le digo: .... pero Eusebio yo ahora estoy en Santiago .. y el me interrumpe y me dice: lo sé! Y me lo dice bien duro. Y como casi nadie sabía de mi viaje a Santiago me dí cuenta que él estaba enterado de todo...!! En 2012 estuve invitado por el Arzobispo de Santiago a la Misa celebrada en la Plaza de la Revolución por el Papa Benedicto XVI. Me asignaron el honor de la segunda fila y estaba sentado justo detrás del Presidente Raúl Castro, de Eusebio, del Buró Político y del Consejo de Ministros de Cuba. Cuando el Presidente con sus altos funcionarios aparecieron desde el lado derecho para ir a sentarse, Eusebio me reconoció y me saludó con la mano, aunque fuese una situación muy protocolar. Como he dicho, en ocasiones diferentes lo he encontrado continuamente. Una vez, después del fallecimiento de su querida madre, a los 93 años, y antes que se enfermara, me dijo que se sentía cansado, pero tenía que seguir adelante. En el 2014 yo empecé a armar junto con la Diplomacia Italiana y el MINCULT, el Proyecto de Cooperación al Desarrollo Humano para la Restauración, Consolidación y Refuncionalización de la Escuela de Artes Escénicas de la ENA, concebido por el inolvidable amigo Roberto Gottardi. El plan empezó en septiembre del 2019, aunque ahora está parado por el Covid, Fue financiado por la Cooperación Italiana con 2,5 millones de euros. Ahora bien: desde el comienzo de su escritura para que fuera aprobado, yo consulté con Eusebio pidiéndole que opinara. Y él me dijo que aunque hubiera preferido que la OHC fuese responsable directa del mismo él me iba a apoyar y a ayudarme.

Y así fue. De forma discreta, sin aparecer, yo sé que se abrieron las puertas del Archivo Histórico de Restauración, y algunas instituciones de la OHC nos apoyaron y están colaborando con nosotros los italianos, muchos funcionarios y estudiantes del San Gerónimo asistieron al ISA a Cursos de Capacitación, detrás estaba él. Hasta el último período, aunque enfermo, pidió a la Unión Europea una ayuda financiera más, para la rehabilitación del Centro Santa Clara y del ISA.

Eusebio Leal Spengler ha sido el Embajador de la Cultura Cubana en todo el Mundo. Su palmarés es impresionante por cuantos premios y condecoraciones ha recibido. Era una persona generosa, pero solo si reconocía en ti pasión y buenas intenciones. Era profesionalmente muy determinado en lograr los objetivos que se había propuesto. Pero no es tanto la colaboración conmigo y sus ayudas que recuerdo particularmente. Y lo llevaré siempre en mi corazón, las charlas privadas, raras sí, pero inolvidables. A mi me gusta La Habana Vieja. Me alojo allá. Y me gusta gozar del Casco Histórico cuando no hay turistas por las calles y sobre todo en la parte todavía no remodelada, adonde pulsa el corazón del pueblo. Y me place al atardecer y al amanecer del día. Y a veces paseando por las calles, a las ocho o antes, de la mañana, me encontraba a Eusebio que iba caminando en partes no usuales por un jefe. Iba a darse cuenta de como estaban las cosas. Mucha gente se acercaba a él y algunos le pedían cosas. Nunca lo he visto rechazar a nadie: que fuese joven o una persona mayor, o un niño de la escuela. Escuchaba a todos y no dejaba de darles una posibilidad de resolver sus problemas personales. Esto lo voy a recordar muy muy bien. Como voy a recordar una cosa mía muy íntima, entre Eusebio y yo:

Era el 2010 y yo todavía desde hace dos años estaba, por razones muy personales, en un período muy muy difícil con consecuencias en mi vida personal y en mi trabajo. Me encontré con él por razones profesionales, me preguntó como estaba yo, le conté de mi estado. Me habló por media hora con su retórica eficaz dándome fuerza. No hablamos de labores, yo me despedí con la mente confundida y sin darme cuenta me puse a caminar el Malecón reflexionando sobre las palabras de Eusebio e inmerso en la gente que paseaba, que caminaba, estaba sentado mirando al mar y al Morro. De inmediato en el armar de mi mente todas las cosas que estaban afuera de los cajones se reorganizaron y todo retornó en su lugar y en equilibrio. Eusebio hizo el milagro de hacerme retornar a la conciencia del valor de mi persona regalándome un nuevo entusiasmo.

¡Es esto lo que nunca olvidaré de mi amigo Eusebio!

El Arte no tiene Patria, aunque los Artistas sí".

Prof. Arq. Michele Paradiso Antonelli

Departamento de Arquitectura, DIDA. Universidad de los Estudios de Florencia, Italia

*El texto fue publicado originalmente en la revista Asunción de Baracoa - Octubre 2020 Año 1 No.1 pag. 5-7.

Nota @EmbaCubaItalia:

Esta publicación complementa la intervención del prof. Paradiso en el webinario “Eusebio Leal, una vida para el patrimonio”, organizado por la Embajada de Cuba en Italia y el Instituto Italo Latinoamericano (IILA), con la participación de la Agencia Italiana de Cooperación para el Desarrollo (AICS) y la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana, en el marco del aniversario 501 de la fundación de La Habana.

http://misiones.minrex.gob.cu/es/articulo/desde-italia-se-rinde-homenaje...

 

 

 

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