Llevamos en el corazón la herencia del Moncada

Los mártires del Moncada recibieron el homenaje del General de Ejército Raúl Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, y del Presidente de la República Miguel Díaz-Canel Bermúdez, al conmemorarse el aniversario 67 de la heroica gesta del 26 de Julio.
Santiago de Cuba.–«Ni olvidados ni muertos», como señalara Fidel, los mártires del Moncada recibieron el homenaje del General de Ejército Raúl Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, y del Presidente de la República Miguel Díaz-Canel Bermúdez, al conmemorarse el aniversario 67 de la heroica gesta del 26 de julio.

Justo al despuntar los primeros rayos de sol, fueron ­depositadas las ofrendas florales a nombre de Raúl y Díaz-Canel ante el panteón a los mártires de la fecha, en ceremonia encabezada por el participante en la gloriosa acción, el miembro del Buró Político del Partido y viceprimer ministro cubano, Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez.

Simultáneamente, y junto a las autoridades del Consejo de Defensa Provincial, Lázaro Expósito Canto y Beatriz Johnson Urrutia, en tan sagrado sitio del cementerio Santa Ifigenia quedaron colocadas las coronas a título del Presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, Esteban Lazo Hernández, así como del pueblo de Cuba.

Se unió a Valdés Menéndez el también Comandante de la Revolución Guillermo García Frías, y ambos Héroes de la República de Cuba reverenciaron con flores, ante la roca monumento que atesora sus cenizas, al organizador y jefe del ataque al Moncada, el líder histórico de la Revolución, Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz.

Con motivo de la fecha, el mandatario cubano, Miguel Díaz-Canel, destacó en su cuenta en Twitter: «Aniversario 67 del Asalto al Moncada y al cuartel de Bayamo, Día de la Rebeldía. Abrazo a Raúl, Ramiro y a otros combatientes de ambas acciones. Es un orgullo y un honor defender junto a ustedes la Patria», y en otro tuit manifestó: «Desde nuestras casas que son hoy nuestras plazas. ¡Trabajemos todos por hacer de cada día del almanaque un 26, de cada mes del calendario un julio, de cada compromiso un Moncada victorioso!».

RAÚL, HIJO ILUSTRE DE SANTIAGO

Por primera vez sin la rememoración simbólica del ataque, a causa de las medidas sanitarias, el pase de lista que ratifica la presencia de los mártires se inició –a la hora y en el ­sitio de aquella luminosa mañana, 5 y 15 de la madrugada en la Posta 3 de la antigua fortaleza– la jornada por el Día de la Rebeldía Nacional, presidida por el Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez.

En tan histórico lugar, la condición de Hijo Ilustre de la Ciudad de Santiago de Cuba le fue otorgada al General de Ejército Raúl Castro Ruz, mediante acuerdo de la Asamblea Municipal del Poder Popular, dado a conocer por su presidenta Yaneidys Hechavarría Batista.

Similar título fue entregado la víspera en el aniversario 505 de la ciudad, a los Héroes de la República de Cuba, los comandantes de la Revolución Ramiro Valdés y Guillermo García, los generales de Cuerpo de Ejército Ramón Espinosa Martín y Joaquín Quintas Solá, los generales de división (r) Antonio Enrique Lussón Batlle y Ulises Rosales del Toro, a la historiadora Olga Portuondo Zúñiga, y al doctor Francisco Durán García.

Un tributo especial reservó Ramiro Valdés a quien, tras la captura de Fidel, salvara la vida del joven líder de las garras de los asesinos del ejército de la tiranía: el teniente Pedro Manuel Sarría Tartabull.

Ante el busto erigido en su memoria –en uno de los patios interiores aledaños al Museo Histórico 26 de Julio, el 25 de julio del 2013, en vísperas del aniversario 60 de la gesta– y luego de dedicarle una ofrenda floral en nombre del pueblo de Cuba, el Comandante de la Revolución comentó a los acompañantes y a la prensa: «No sabemos cuánto debemos a Sarría, ustedes se imaginan qué habría pasado si los esbirros asesinan a Fidel. Mucho le debemos a Sarría».

Aunque no hubo disparos simbólicos esta vez, justo a las 5 y 15 de la mañana, en el otrora cuartel Carlos Manuel de Céspedes, de Bayamo, se rememoró también el histórico asalto, que hace 67 años protagonizara un puñado de jóvenes.

En el sencillo homenaje –signado por las circunstancias sanitarias–, las máximas autoridades políticas y gubernamentales de la provincia colocaron, en nombre del pueblo granmense, una ofrenda floral al busto del mártir Antonio Ñico López, uno de los líderes de la heroica acción.
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