La guerrilla del Che en Bolivia: Primer comunicado guerrillero en la prensa

Por Froilán González y Adys Cupull

En Bolivia la intervención norteamericana continuaba, el 23 de abril de 1967 llegó el Mayor Raplh W. Shelton, conocido como Pappy Shelton, para dirigir la escuela de Boinas Verdes, ubicada en el central azucarero La Esperanza, en las cercanías de Santa Cruz de la Sierra.

El objetivo era adiestrar a los soldados en las mismas técnicas utilizadas por los norteamericanos en Vietnam. Shelton dirigió escuelas de este tipo en la República Dominicana y Laos. Lo acompañaba su ayudante, el Capitán Michel Leroy, quien acababa de regresar de Saigón.

También arribaron asesores en explosivos, armamentos, comunicaciones, medicina, Inteligencia y doctrina política, con el propósito de preparar a 650 efectivos en la lucha de asalto antiguerrillero.

Mientras, este 2017, se cumplirán cincuenta años, cuando el 1ro. de mayo de 1967, en momentos que la ciudad de Cochabamba preparaba el tradicional desfile del día Internacional de los Trabajadores, se dio a conocer el Comunicado No. 1 del Ejército de Liberación Nacional de Bolivia, (ELN) a través del periódico Prensa Libre.

El comunicado, entre otros elementos exponía: "Al pueblo boliviano. “Frente a la mentira reaccionaria, la verdad revolucionaria. "Comunicado No. 1.

"El grupo de gorilas usurpadores, tras asesinar obreros y preparar el terreno para la entrega total de nuestras riquezas al imperialismo norteamericano, se burló del pueblo en una farsa comicial. Cuando llega la hora de la verdad y el pueblo se alza en armas, respondiendo a la usurpación armada con la lucha armada, pretende se­guir su torneo de mentiras.

"En la madrugada del 23/3, fuerzas de la IV División, con acan­tonamiento en Camiri, en número aproximado de 35 hombres al mando del mayor Hernán Plata Ríos se internaron en territorio gue­rrillero por el cauce del río Ñacahuasú. El grupo íntegro cayó en una emboscada tendida por nuestras fuerzas…”

El Comunicado detallaba las armas ocupadas, muertos, prisioneros y heridos, señalando que éstos fueron atendidos por sus servicios sanitarios con la mayor eficiencia que les permitían sus medios y añadía:

"Todos los prisioneros fueron puestos en libertad previa explica­ción de los ideales de nuestro movimiento."

"Al hacer pública la primera acción de guerra establecemos lo que será norma de nuestro Ejército: la verdad revolucionaria. Nuestros hechos demostraron la justeza de nuestras palabras. Lamentamos la sangre inocente derramada por los soldados caídos, pero con morteros y ametralladoras no se hacen pacíficos viaductos, como afirman los fantoches de uniformes galonados, pretendiendo crearnos la leyenda de vulgares asesinos. Tampoco hubo ni habrá un solo campesino que pueda quejarse de nuestro trato y de la forma de obtener abastecimiento salvo los que, traicionando su clase, se presten a servir de guías o delatores.

"Están abiertas las hostilidades. En comunicados futuros fijaremos nítidamente nuestra posición revolucionaria, hoy hacemos un llama­do a obreros, campesinos, intelectuales; a todos los que sientan que ha llegado la hora de responder a la violencia con la violencia y de rescatar un país vendido en tajadas a los monopolios yanquis y elevar el nivel de vida de nuestro pueblo, cada día más hambreado". "Ejército de Liberación Nacional de Bolivia".

Las agencias internacionales de noticias se hicieron eco rápidamente y las emisoras de radio mineras de todo Bolivia lo retrasmitieron en cadena.

El poderoso líder de la Central Obrera Boliviana (COB) Juan Lechín Oquendo, desde Chile, impartió instrucciones a los miembros de su partido para que se integraran y apoyaran a las guerrillas y ese 1ro. de mayo de 1967 envió un mensaje a los trabajadores bolivianos, que también inundó las emisoras radiales:

“Nos encontramos nuevamente firmes, en el puesto de batalla por la clase obrera y la liberación nacional del yugo imperialista.

” La única alternativa es defender la democracia con el fusil al hombro de los trabajadores y desocupados. Los guerrilleros luchan por la liberación de la patria del funesto yugo extranjero que se halla en el Palacio de Gobierno y el Gran Cuartel de Miraflores.”

Después de ese mensaje Lechín se dirigió a Arica para atravesar la frontera y entrar clandestinamente a su país. Viajó acompañado de los chilenos Luis Valente Rossi, diputado del Partido Comunista, y del comerciante Luis Hederman. Cuando llegó al punto de control chileno fue detenido e interrogado, a pesar de que portaba un pasaporte en perfecto orden, a nombre de Eduardo Manosera, con el No. 255717, extendido en Buenos Aires en 1962 y renovado el 31 de octubre de 1966.

La policía chilena informó que Lechín estaba transformado físicamente y con los documentos en regla, pero que no pudo ocultar sus enormes dientes y sus ojos bicolores, razón por la cual lo descubrieron.

Sin embargo, el periódico La Defensa, de la ciudad de Arica, reveló que la policía lo estaba esperando, porque recibió una llamada acerca de que Lechín se dirigía a esa ciudad con dos acompañantes.

Fue llevado para Santiago de Chile, donde el Senador Salvador Allende intervino para otorgarle asilo político, lo que provocó una airada protesta del General René Barrientos, y vulgares declaraciones contra Lechín y los dirigentes del país vecino.

Desde la capital chilena, Lechín, refiriéndose nuevamente a las guerrillas, declaró que era el único camino para que los trabajadores conquistaran su libertad. Barrientos ordenó detenerlo, sin importar el lugar donde se encontrara.

Lechín además de Secretario General de la Central Obrera Boliviana, era el máximo dirigente del Partido Revolucionario de Izquierda Nacional (PRIN). Esa organización política con las firmas de los dirigentes Lidia Gueiler y Carlos Daza, dio a la publicidad un documento, llamando a formar un frente de apoyo a la guerrilla, como única salida para Bolivia.

Barrientos respondió con más violencia y represión; ordenó que se agotaran todos los medios para apresar a Lechín, se incluyó a Lidia Gueiler, Carlos Daza, Simón Reyes, René Chacón, Cirilo Valle y Rosendo García Maisman y decretó la detención inmediata de los principales dirigentes de la Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia y los líderes de los partidos políticos.

La publicación del Comunicado Guerrillero encolerizó a Barrientos y ordenó al Prefecto (Alcalde) de Cochabamba, Eduardo Soriano Badani, que apresara al director del periódico, Carlos Beccar Gómez, a quien incomunicaron, interrogaron y abrieron una causa judicial, acusado de enlace de la guerrilla. Hubo persecución, amenazas de prisión e intimidación hacia los trabajadores de ese medio informativo.

La solidaridad de los periodistas y locutores de radio, de las principales ciu­dades del país y las movilizaciones estudiantiles lo impidieron. Barrientos promulgó la Ley de Seguridad del Estado, en virtud de la cual sometía a todo el territorio nacional a una situación de excepción, que legalmente les permitía a las fuerzas represivas actuar libremente invocando tal ley.

La forma y los métodos que utilizaron los simpatizantes con guerrilleros, para que ese Comunicado llegara hasta Cochabamba y lo publicara el periódico Prensa Libre, fueron interrogantes constantes en nuestras investigaciones históricas.

Las primeras informaciones las tomamos del Diario del Che en Bolivia, cuando el 6 de abril, la tropa guerrillera detuvo en Ñacahuasú, a un contratista, su hijo, un campesino de Chuquisaca y otro de Camiri. El Che al conversar con el último de ellos, le entregó el Comunicado No. 1 con el propósito de difundirlo y pidió guardar absoluto silencio, cosa que prometieron. Los guerrilleros les explicaron el objetivo de la lucha y les compraron dos vacas.

A casi dos décadas de estos hechos, llegamos a Camiri en busca del contratista y sus acompañantes a quien el Che le confió tan importante misión.

Camiri es un pueblo situado a orillas del río Parapetí, en una ho­yada de los últimos contrafuertes de la cordillera central andina. Es una de las ciudades más jóvenes de Bolivia, considerada en esa época, la capital petrolera del país. Su nombre de origen guaraní significa lugar donde abundan los monos chicos.

Cuando el sol comenzaba a calentar sus calles de tierra, piedras y adoquines, salimos en busca de sus habitantes. Algunos informaron que el contratista se llamaba Bautista Hoyos, en­cargado de suministrarles carnes a los trabajadores de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos, que, en los primeros días de abril, salió a buscar unas vacas en la propiedad El Pincal del hacendado Ciro Algarañaz, para que éste, con su venta, pudiera pagar un abogado, pues lo habían detenido, acusado de cola­borar con los guerrilleros.

Bautista solicitó el salvoconducto en la cuarta División Militar de Camiri y, con un grupo de nueve vaqueros se fueron a buscar el ganado. Al anochecer, los guerrilleros los detuvieron y el Che habló con todos y le entregó el documento mencionado. La identidad de estas personas había permanecido en el misterio. El hecho se conoció cuando publicaron El Diario del Che en Bolivia.

Las fuentes consultadas parecía que querían ocultar lo sucedido o no hablar de ello. No obstante, afirmaron que el Comunicado No. 1 fue entregado a un periodista del Movimiento Nacionalista Revolucionario del doctor Víctor Paz Estenssoro, simpatizante de los guerrilleros, de quien desconocían el nombre.

Indicaron que ese señor, a pesar del estricto control y medidas de seguridad en las salidas y entradas de Camiri y puntos intermedios, así como en el aeropuerto, logró llevarlo hasta Cochabamba, donde fue publicado el 1ro de mayo.

A través de una fuente militar, conocimos otra versión. Afirmó que el comunicado entregado por Inti Peredo al Mayor Rubén Sánchez Valdivia, apresado por los guerrilleros el 10 de abril, fue enviado por los militares a la Sección de Inteligencia de las Fuerzas Armadas en la ciudad de La Paz, desde donde fue sustraído y entregado a un periodista del diario Prensa Libre en la ciudad de Cochabamba y publicado.

En nuestras investigaciones, conocimos que el periodista del Movimiento Nacionalista Revolucionaria, era Gustavo Sánchez Salazar, quien se encontraba como Corresponsal de Guerra en Camiri desde donde reportaba al reaccionario y anticomunista periódico El Diario.

Gustavo residía en la ciudad de Cochabamba, era un conocido y eso podría facilitar la entrevista, la cual publicaremos en el próximo artículo.

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