La fértil semilla de la mujer cubana.

Unidas por la cordillera de la Sierra Maestra y las aguas del río Cauto, en las luchas marcadas por Mariana Grajales, Canducha «la Abanderada», y más recientemente por Celia Sánchez y Vilma Espín, las mujeres santiagueras y granmenses ahora se hermanan en esa hermosa historia tejida por la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), en los 60 años que celebraron este 23 de agosto.

Fue a Vilma Espín Guillois, valiente y sensible santiaguera, a quien el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz confió la creación y el fortalecimiento de la organización destinada a labrar la plena equidad de género en la nueva sociedad, de ahí que las federadas de su tierra se trazaran esta vez el firme compromiso de dedicarle la bandera de Vanguardia y el acto nacional por la fecha.

«Para todas las federadas del país ha sido un año de intenso trabajo –considera así Elena Castillo Rodríguez, secretaria general de la fmc en Santiago de Cuba–, primero porque lo iniciamos  bajo el incentivo de tan importante aniversario, y luego porque la aparición de la pandemia cambió la vida de todos los cubanos y, desde luego, impuso la reorientación de nuestra labor.

«A partir de la divisa del Partido en el territorio: “Con el esfuerzo de todos, ¡Venceremos!”, le imprimimos la misma intensidad de trabajo desde el límite fronterizo guantanamero de Yerba de Guinea hasta el granmense de Baire, y eso nos permitió declarar a todos los municipios (9) como Vanguardias, y sellar ese resultado a nivel del país».

Sustentada en la sólida tradición que en los últimos años la ha mantenido en el pelotón de avanzada, muy cerca estuvo Granma, al conseguir la condición de vanguardia en diez de sus 13 municipios, un desafío que, al decir de la secretaria general, María Elena Hechavarría Carralero, estuvo enfocado en el fortalecimiento de sus estructuras de base y en el accionar en la comunidad.

«Nosotras –apunta–, somos uno de los eslabones que el enemigo imagina con debilidades para tratar de tergiversar la realidad de la Isla, pero, consideradas tanto por Fidel como por Raúl y Díaz-Canel, como baluartes en cada proyecto emprendido, hemos tomado todos los espacios para demostrar que la mujer es una fuerza esencial en la soberanía de la Patria».

LATIDO VITAL DE LA SOCIEDAD

Para la mayoría de las 412 500 federadas santiagueras y las 325 000 granmenses, entre las actividades más importantes, humanas y lindas de los últimos tiempos, ha estado el reto asumido a partir de la pandemia de la COVID-19, porque no solo fue confeccionar miles de nasobucos, sino que aportaron la tela y el hilo, y luego fueron a donarlos en los barrios, plazas y centros laborales.

En ambos territorios también acudieron voluntariamente a los puntos de control sanitario, al saneamiento e higienización de áreas públicas, a la realización de la pesquisa casa a casa y, sin pensarlo dos veces, no pocas jóvenes dieron el paso al frente para contribuir en lo que fuera necesario en la zona roja de hospitales y centros de aislamiento de sospechosos.

«Acaso hay algo más emotivo –dice Castillo Rodríguez–, que ver a una muchacha con el tarjetón de la farmacia o la libreta de la bodega comprándole los medicamentos y los productos alimenticios a una persona vulnerable, o a las federadas que se hicieron cargo del viejito que vive solo y le llevaban solidariamente la misma comida elaborada para la familia».

«Nuestras mujeres han crecido durante el enfrentamiento a la COVID-19 –asegura por su parte Hechavarría Carralero–, porque no esperaron a que se les convocara, fueron desplegando iniciativas espontáneamente y nosotras las fuimos generalizando y nucleando, para que su impacto fuera mayor, y todo eso ha tenido el reconocimiento moral que coadyuva a nuevos empeños».

Dentro de esa compleja coyuntura, ambas dirigentes coincidieron en que el flagelo de la violencia de género que tanto ha lacerado al mundo, no ha constituido para sus respectivos territorios un problema embarazoso, pues preventivamente trabajan las Casas de Orientación a la Mujer y la Familia, y se ha realizado una labor diferenciada en núcleos disfuncionales.

A través de especialistas han tenido lugar las charlas dirigidas a fomentar la unidad de la familia y a frenar la tendencia a recargar a la mujer de tareas domésticas, a la vez que, mediante decenas de programas de adiestramiento, la FMC mantuvo cursos de formación en actividades socialmente útiles de mujeres y hombres desvinculados laboralmente.

Por esa vía, incluyendo en los últimos días, algunas de las llamadas «coleras» recibieron ofertas de empleo en el sector estatal o por cuenta propia, que van desde dependientas de farmacia y comercio, servicios técnicos, la gastronomía, barberas y otros oficios que las reincorporan dignamente.

 DE FRENTE AL SURCO

«Puntos calientes», según refiere Castillo Rodríguez, denominaron en su provincia a los frentes para la producción de alimentos que hoy comparten las mujeres, obedeciendo, más que a la complejidad del trabajo, a su importancia, pues aparejado al enfrentamiento a la pandemia, ellas se movilizaron hacia huertos y patios en la siembra de cultivos de ciclo corto y plantas medicinales, que ya dan frutos.

«Mucho se ha divulgado la iniciativa santiaguera de los polígonos de producción de alimentos –expone–, y esas estructuras ya están en todos los municipios, donde, si en los agrícolas hay paridad entre hombres y mujeres, en los industriales es mayoritaria la fuerza femenina elaborando panes, galletas, dulces, caramelos, conservas y decenas de surtidos».

Actualmente, la estrategia concluida en el Segundo Frente y que transita por el Tercer Frente, va sellando a cada municipio con los patios incorporados a la agricultura urbana, y la creación de convenios porcinos, ovinos y avícolas, atendidos netamente por mujeres o de conjunto con la familia, que les proporciona carnes, viandas, granos y hortalizas.

Otro tanto contribuyen las granmenses en semejantes formas de producción agroalimentaria, su presencia en las movilizaciones convocadas, y el empoderamiento alcanzado en el área laboral, donde constituyen el 67 % de la fuerza técnica, y asumen puestos claves de dirección, desde la base hasta todas las instancias.

VIGENCIA DE VILMA

Si bien el Comandante en Jefe consideró la plena incorporación de la mujer como una Revolución dentro de la Revolución, entre las mayores enseñanzas legadas por Vilma Espín está la defensa de los derechos y la obra conquistada, de ahí que santiagueras y granmenses igualmente se centren ahora en el enfrentamiento a la indisciplina social.

Su accionar ante coleros, revendedores y acaparadores abarca desde la labor preventiva con personas caracterizadas por ese comportamiento antisocial en la comunidad, que ha posibilitado detectar problemas disfuncionales solubles y la incorporación de 12 casos al trabajo en Santiago de Cuba, hasta el apoyo al orden en las colas de establecimientos comerciales.

Elena Castillo y María Elena Hechavaría enfatizan en el entusiasmo con que las federadas han acogido los respectivos reconocimientos de vanguardias y destacadas, en un aniversario 60 celebrado en todos los municipios, en centros como hospitales y de confecciones textiles, con alta presencia de las mujeres, y desde luego en la base.

De manera especial, el Memorial Vilma Espín, ubicado en la casa donde vivió y maduró como revolucionaria, al convertirla en punto de encuentro y hasta en estado mayor de los jóvenes luchadores clandestinos, acogió nuevamente el taller Vilma en la memoria, con la presentación de 28 trabajos investigativos de las provincias de Granma y Santiago de Cuba, sobre la extraordinaria mujer.

Coincidiendo con la fecha y ante la imposibilidad, a causa de la COVID-19, de la movilización masiva deseada, una representación del municipio de Segundo Frente rindió el homenaje a la eterna Presidenta de la FMC, Vilma Espín Guillois, en nombre de la mujer cubana, y ante la roca monumento que en el mausoleo a los héroes y mártires del II Frente Oriental acoge sus cenizas.

Fuente: Periódico Granma.

 

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