INTERVENCION PRONUNCIADA POR RAFAEL DAUSA CESPEDES, EMBAJAJDOR DE CUBA EN ECUADOR, EN EL CONVERSATORIO “EL LEGADO DE FIDEL CASTRO RUZ: SU PENSAMIENTO Y SU OBRA REVOLUCIONARIA”, EN OCASIÓN DE CONMEMORARSE EL PRIMER ANIVERSARIO DE SU DESAPARICIÓN FÍSICA

Academia Nacional de Historia, miércoles, 22 de noviembre de 2017

Muy buenas noches a todas y todos los presentes, representantes de la solidaridad, colaboradores, miembros de la misión estatal cubana en el Ecuador, cubanos residentes, amigos de Cuba:

Sean mis primeras palabras para agradecer a la Academia Nacional de Historia y a su presidente, el compañero Jorge Nuñez, que gentilmente han acogido esta importante actividad de homenaje a ese gran hombre que nació en Cuba, pero que por mérito propio ya pertenece a la humanidad, Fidel Castro Ruz.

En breves días, el próximo 25 de noviembre, el pueblo cubano y el mundo conmemorarán el primer aniversario de la desaparición física del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, del inicio de su marcha indetenible hacia la inmortalidad.

El propio Fidel ha reconocido que su contribución a la Revolución Cubana consiste en haber realizado una síntesis de las ideas de Martí y del marxismo-leninismo, y haberlas aplicado consecuentemente en nuestras luchas por la plena independencia. En su histórico alegato "La Historia me Absolverá", Fidel se autodefine: "Porque soy cubano que desea el bien de todos y no el de un grupo, porque queremos una patria con todos y para el bien de todos eduqué mi mente en el pensamiento Martiano que predica el amor y no odio y es el Apóstol el guía de mi vida…" (Fin de la cita)

A José Martí lo consideramos el pensador más universal del siglo XIX cubano, inspirador y autor intelectual de la Revolución Cubana, como lo define el propio Fidel. A Fidel lo consideramos el pensador más universal del siglo XX cubano y lo vemos como el alma de la Revolución Cubana y de su pueblo, como al líder que supo encarnar lo mejor y más representativo de la nacionalidad cubana.

Fidel, como cariñosamente lo llamaba su pueblo, tuvo una vida revolucionariamente muy intensa. Al decir de Eusebio Leal, Historiador de la Habana: “Fidel se entregó sin límites a la causa de su patria y tuvo por patria al mundo”. Y es que en su labor como genuino líder de la Revolución Cubana, se le puede ver como un hombre universal, lo cual se sustenta en el significado de los valores fundamentales que siempre defendió. Sus ideas, profundamente humanistas, constituyen una fuente inagotable de conocimientos que son indispensables para el cabal entendimiento de los procesos y fenómenos que se han dado en nuestro continente y en el mundo, en los últimos 70 años y para la formación de ese hombre nuevo que la humanidad tanto necesita.

Fidel, a lo largo de los años de la Revolución, impulsó y dirigió la lucha del pueblo cubano por consolidar el proceso revolucionario, su avance hacia el socialismo, el desarrollo de un sistema verdaderamente democrático y participativo, defendió e impulsó a ultranza la unidad de las fuerzas revolucionarias y de todo el pueblo, las transformaciones económicas y sociales del país, el desarrollo de la educación, la salud, el deporte, la cultura y la ciencia. Encabezó el enfrentamiento a las agresiones externas y la conducción de una activa política exterior de principios.

Fidel fue el forjador de una manera radical de entender y ejecutar la democracia, no sólo en Cuba sino también en el entorno “nuestro americano”. Fidel supo rescatar el concepto “democracia” que no es otro que “poder del pueblo”, del letargo en el que la tenían sometida los ideólogos del capitalismo y de la “democracia representativa liberal” aliados de los intereses del imperialismo norteamericano. En otras palabras, Fidel forjó esa verdadera democracia que hoy disfrutamos los cubanos y que constituye un factor imprescindible en el desarrollo de nuestra Revolución.

Por más que sus enemigos lo intenten, ni la vida, ni el pensamiento de Fidel Castro pueden ya aislarse ni ocultarse.  Pocos, como él, resumen lo mejor y más puro de una tradición heroica y lúcida, batalladora y preclara, que se trazó como tarea esencial la de dar al hombre dignidad plena, la de  emanciparlo de toda explotación, de todos los azotes, humillaciones y sufrimientos del capitalismo, librarlos de toda la injusticia derivada de la ignorancia y la dominación.

El análisis teórico del pensamiento de Fidel Castro suele ser muy amplio, dado el ecumenismo de su quehacer revolucionario. A partir de los análisis que el jefe de la Revolución Cubana realiza de la realidad nacional y los problemas más relevantes de la contemporaneidad, podemos estudiar sus concepciones acerca de la historia y la importancia que otorga a esta ciencia en la formación político ideológico de la sociedad cubana actual.

Fidel siempre destacó, que el autor intelectual del Asalto al Cuartel Moncada, había sido José Martí y es que Cuba demuestra que, como nos legara, José Martí, un mundo mejor es posible, un mundo donde la motivación principal de la sociedad sea la satisfacción plena de las necesidades del hombre y su mejoramiento como ser humano. Fidel dio continuidad a ese legado, elevándolo a política nacional.

El pensamiento marxista de Fidel se formó durante su etapa de estudiante universitario, pero se consolidó realmente en los años de lucha revolucionaria en la Sierra Maestra y en los primeros años, después del triunfo de 1959. En medio del fragor de una batalla frontal contra el imperialismo norteamericano, de defensa de la Revolución y su transformación en Revolución socialista, Fidel siempre encontró tiempo para profundizar en las ideas de Marx, Engels y Lenin y especialmente en su aplicación práctica en el contexto cubano. Como ningún otro, trabajó por inculcar en el pueblo cubano estas ideas, venciendo décadas de anticomunismo.

Fidel fue el artífice de una Política exterior de principios, caracterizada por la defensa de la soberanía, la autodeterminación, la solidaridad, una diplomacia netamente antimperialista e internacionalista.

Dirigió personalmente la participación de cientos de miles de combatientes cubanos en misiones internacionalistas en Argelia, Siria, Angola, Etiopía, Nicaragua y otros países. Fidel promovió como nadie, a escala mundial, la batalla del Tercer Mundo contra el injusto orden económico internacional vigente, en particular contra la deuda externa, el despilfarro de recursos como consecuencia de los gastos militares, la lucha por la paz y el desarme general y completo, incluido el nuclear.

Abrió una lucha frontal contra la globalización neoliberal, y ha sido un fiel seguidor del pensamiento martiano y bolivariano en pro de los esfuerzos por la unidad y la integración de América Latina y el Caribe. Encabezó la resistencia espartana del pueblo cubano para enfrentar los efectos del genocida bloqueo económico impuesto a Cuba por los Estados Unidos desde hace más de 55 años y las consecuencias en el plano económico del derrumbe de la Unión Soviética y el campo socialista en Europa. Fidel aun continúa siendo una inspiración para todas esas batallas.

Los aportes de Fidel con relación al valioso papel de la Cultura en el desarrollo de sociedades más libres y dueñas de su destino, es notable. El sueño de Fidel de “crear las condiciones que permitan que todo talento artístico o literario o científico o de cualquier orden pueda desarrollarse” se ha ido haciendo realidad en nuestra patria.  Así se alfabetizó, así se crearon las primeras Escuelas Nacionales de Arte. Niños y jóvenes de todo el país, que por sus orígenes no po­dían siquiera soñar con una formación académica accedieron al aprendizaje y el dominio de las diversas expresiones artísticas.  La continuidad de ese proceso ha multiplicado, a ni­veles sin precedentes, las promociones altamente calificadas de músicos, bailarines, ar­tistas plásticos y de las artes escénicas que hay a lo largo y ancho de nuestra bella isla.

 

En Cuba se ha desarrollado una cultura que integra dialécticamente lucha y resistencia, y su artífice ha sido nuestro Comandante en Jefe. Al definir inequívocamente que “la Re­vo­lución significa precisamente más cultura y más arte”, el Comandante en Jefe sellaba el compromiso de la vanguardia política con una dimensión inalienable del desarrollo. Fidel, quien entonces proclamó  “vamos a librar una ba­talla contra la incultura”, fue el mismo que muchos años después, en medio de las penurias y la tenaz resistencia de los años 90, afirmó: “La cultura es lo primero que hay que salvar”.

El pensamiento antimperialista y antihegemónico de Fidel ha dejado una profunda huella en el pensamiento progresista y revolucionario internacional. Su legado socio político demuestra que frente a las agresiones e injerencias del imperialismo norteamericano y sus lacayos no basta el rechazo defensivo, sino que debe involucrar la lucha y acción revolucionaria a partir de los intereses de la nación y la sociedad cubana, sin admitir imposiciones, ni condicionamientos; ni la imposición de valores y patrones de conducta ajenos a la liberación nacional y a nuestro socialismo.

A nuestro juicio, entre otros muchos aspectos, el legado de Fidel reside en su singular capacidad para unir la teoría y la práctica. Y lo hizo, teniendo muy presentes su larga experiencia en el quehacer revolucionario y su involucramiento directo en hechos trascendentales de los siglos XX y comienzos del XXI, de los que fue no solo testigo, sino muchas veces protagonista principal. 

Logró ser un estratega militar brillante, capaz de estudiar y conocer al enemigo a la perfección, dio siempre el ejemplo, como el primer combatiente, el más sacrificado en la Sierra Maestra, el más humano, capaz de organizar las batallas para garantizar la victoria. Lo mismo hizo en Girón, cuando dirigió personalmente la defensa del país frente a la agresión imperialista y junto a nuestro pueblo asestó la primera gran derrota al imperialismo en América Latina.

Su conducción de la “Crisis de los Misiles” en 1962, lo catapultó al mundo como un gran estratega militar, un líder de talla mundial. Asimismo, décadas después dirigiría la guerra en África que conduciría al fin del apartheid en Sudáfrica, la independencia de Namibia y la liberación de la República Popular de Angola de la invasión sudafricana.

Dirigió desde Cuba a las tropas internacionalistas cubanas que  apoyaban al pueblo angolano, y lo hizo como si estuviera allí, con un conocimiento del terreno y de las operaciones militares, que costaba trabajo creer que nunca había estado en Angola. Siguió aquella guerra al detalle y organizó la estrategia y la táctica de manera certera, hasta alcanzar la victoria.

Gabriel García Márquez, ícono del pensamiento y las letras latinoamericanas, quien lo conoció muy bien y fue su amigo entrañable, escribió de Fidel, que su más rara virtud como político es esa facultad de vislumbrar la evolución de un hecho hasta sus consecuencias remotas…pero esa facultard no la ejerce por iluminación, sino como resultado de un raciocinio arduo y tenaz…”. (Fin de la cita).

Fidel promovió, dirigió y personalizó en sí mismo, la lucha más tenaz de los cubanos para superar las graves dificultades resultantes de su resistencia por más de 55 años de enfrentamiento a bloqueos, agresiones, amenazas, guerras de todo tipo y fundamentalmente, durante el llamado Período Especial. Fue el baluarte que condujo al pueblo cubano hacia la victoria, y la victoria, en tales circunstancias, fue la resistencia, la supervivencia frente a un enemigo muy poderoso que nunca pudo aceptar la construcción de una Revolución Socialista a sólo 90 millas de sus costas y con toda la maquinaria del poder imperial en su contra. Esa batalla conducida con certeza, sabiduría y dignidad, permitió posteriormente la recuperación paulatina del país, el reinicio del crecimiento y desarrollo económico de Cuba.

El pensamiento pedagógico de Fidel Castro Ruz se sustenta en la ética y la justicia social. Nada podría decirse o escribirse acerca de la Educación en Cuba, sin mencionar los aportes realizados por el Comandante en Jefe, haciendo énfasis en su ejemplaridad, su insaciable búsqueda de la equidad y la justicia para todos, la igualdad de oportunidades y el estímulo constante por el conocimiento y el desarrollo de las ciencias y las nuevas tecnologías. Sin embargo, lo más grande en este campo y uno de los primeros pasos dados por la Revolución fue la decisión de llevar la luz de la enseñanza a todos los confines del país, llevando a cabo una campaña nacional de alfabetización, que convirtió a Cuba, en el Primer Territorio Libre de Analfabetismo de América. Esto vino aparejado al impulso gigantesco que se dio a la edición masiva de libros a muy bajo costo para hacerlos accesibles a todos, la masificación de la educación al hacerla un derecho de todos. De esta forma Fidel hizo honor a ese pensamiento martiano tan preclaro “…ser cultos para ser libres”.

Pero esta proyección educacional no solo fue para Cuba, la pudo extender fuera de nuestras fronteras y llevar la enseñanza a todos aquellos pueblos hermanos, que necesitaron nuestra ayuda. Así, Cuba contribuyó al esfuerzo de los gobiernos de Venezuela, Bolivia, Nicaragua y a muchos otros países, con el método cubano de alfabetización “Yo Sí Puedo”.

En esta misma línea, de Fidel pedagogo, todos recordamos al Fidel maestro, que educaba en cada discurso, con un lenguaje didáctico, que repetía las ideas fundamentales, una y otra vez, de una y otra manera, porque su objetivo era llegar al corazón y las mentes de su pueblo, con un pensamiento claro, sencillo, y humano.

La saluden el pensamiento de Fidel Castro Ruz inscribe los principios y estrategias políticas que sustentan las cualidades que caracterizan al modelo del profesional de la salud cubano de hoy. En fecha muy temprana de la lucha revolucionaria, desde que conformó el programa del Moncada, Fidel comprendió que la salud humana no podía ser una mercancía. De este modo, desde el propio triunfo de 1959, estatizó el sistema de salud, convirtiéndolo en un sistema de salud pública totalmente gratuito y se dio a la tarea de formar médicos masivamente para cubrir todas las necesidades de la población cubana y contribuir al mejoramiento de los niveles de salud de otros pueblos. 

Fidel siempre insistió en los valores éticos y humanos que deben caracterizar al profesional de la salud. “Lo más importante habrá de ser su consagración total al más noble y humano de los oficios: salvar vidas y preservar salud. Más que médicos, serán celosos guardianes de lo más preciado del ser humano; apóstoles y creadores de un mundo más humano.” (Fin de la cita). Sobre la base de estos principios, se conformó un enorme ejército de batas blancas reconocido internacionalmente por su dedicación, profesionalidad y humanismo, que ha cumplido misiones internacionalistas en las más difíciles circunstancias. Cientos de miles de profesionales de la salud han cumplido misiones internacionalistas en más de 70 países y han ayudado ante catástrofes naturales en Ecuador, Pakistán, Nepal, México, Nicaragua, Perú, y muchos otros países. También han enfrentado graves epidemias como la del Ébola en países de Africa. Cientos de miles de personas alrededor del mundo han sido operados en la Operación Milagro, y se les ha mejorado o devuelto la visión.

 Para nuestro orgullo, hoy contamos en Ecuador con un importante contingente de esos médicos y hemos tenido también el privilegio de contar también con profesores y técnicos cubanos en esta noble tierra.

Fidel impulsó igualmente programas integrales de colaboración que permitieron que decenas de miles de jóvenes de varios continentes pudieran estudiar y graduarse en Cuba como profesionales médicos, deportistas, ingenieros. Hoy también están presentes en esta sala, jóvenes ecuatorianos graduados en Cuba.

Fidel fue un hombre visionario con una capacidad de análisis de las circunstancias y una habilidad para prever el porvenir, como pocos estadistas. Como dijera el presidente argelino Abdelaziz Bouteflika, definiendo magistralmente a Fidel, “tiene la capacidad de viajar al futuro y  regresar para contarlo”.

La concepción de los derechos humanos en el pensamiento de Fidel Castro, constituye una necesidad cognitiva e ideológica de relevante significación en la actualidad. La problemática de la persona, del ser humano, ocupa un lugar de primer orden en el ideario de Fidel Castro, que explica su defensa a ultranza de una Revolución nacida “por y para los humildes”, la resistencia eficaz de la Revolución cubana, así como la continuación del proyecto socialista en  condiciones históricas muy adversas, a pesar de la agudización del cerco imperialista y las consecuencias de la globalización neoliberal.

Para Fidel la lucha por los derechos humanos de la persona en sus dimensiones tanto individual como colectiva, es un objetivo común de todas las fuerzas revolucionarias y progresistas. Esta lucha, además de sus decisivas aristas políticas y económicas, presupone la necesidad de enfrentar los múltiples y complejos retos que implica la formación de una concepción normativa de carácter universal sobre este asunto, bajo las condiciones de una opinión pública internacional manipulada y controlada por el dominio imperialista de los medios de comunicación masiva y los organismos internacionales fundamentales.

En el pensamiento de Fidel Castro se promueve otro criterio de consumo y de desarrollo, centrado en la persona como ser humano real y diferenciado, así como en una relación armónica con la naturaleza y el entorno. Lo real es que todo lo que contribuya hoy al subdesarrollo y la pobreza constituye una violación flagrante de la ecología. Decenas de millones de hombres, mujeres y niños mueren cada año en el Tercer Mundo a consecuencia de esto. El intercambio desigual, el proteccionismo y la deuda externa agreden la ecología y propician la destrucción del medio ambiente.

Queridos amigos:

En el Ecuador, el Comandante en Jefe Fidel Castro ha sido y es un hombre muy querido y respetado por su pueblo. Visitó el país en cuatro ocasiones entre 1971 y el 2003, y fue siempre recibido con júbilo, solidaridad y cariño. La amistad entrañable entre el“pintor de América”, Oswaldo Guayasamín,  y Fidel es todo un símbolo de la hermandad profunda, histórica entre los pueblos de Cuba y el Ecuador.

Antes de finalizar estas palabras, desearía anunciar públicamente que en el marco del Consejo Nacional del Movimiento de Solidaridad con Cuba, efectuado el pasado día 18 de noviembre, se decidió crear la Cátedra “Comandante Fidel Castro Ruz”, espacio que servirá para la reflexión, el estudio y la difusión del pensamiento y la obra revolucionaria de Fidel en el Ecuador. La idea de la Cátedra surge, en reconocimiento merecido a su imperecedera labor como estadista, luchador revolucionario, antimperialista, líder histórico indiscutible de su pueblo, de generaciones pasadas y futuras de cubanos dignos. Agradezco profundamente este gesto del pueblo ecuatoriano, y desde ya cuenten con todo el apoyo de nuestra Embajada para este noble empeño.

Creo, sinceramente, que el mejor homenaje que podemos ofrecer a Fidel a un año de su “siembra”, es ser dignos seguidores de su legado histórico, es honrar esa relación de hermandad y solidaridad, estrechando aún más los lazos de amistad y solidaridad entre Cuba y Ecuador, siguiendo su ejemplo de hombre honesto, luchador, internacionalista, pensador profundo en medio de su batallar por un mundo mejor, que él nos enseñó, que si es posible.

 

Recordaremos siempre al Comandante, porque ha vivido y seguirá viviendo en nuestro pueblo.

En este primer aniversario de su partida hacia la eternidad! Sigamos su ejemplo, digamos con fuerza revolucionaria:

 

¡Que viva Fidel!

¡Que Viva la Revolución Cubana!

¡Que viva la amistad entre Cuba y Ecuador!

Muchas gracias.

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