Intervención del ministro del Mincex, Rodrigo Malmierca Díaz, en el segmento “Foros Regionales. Mensajes Claves” en reunión virtual del Foro Político de Alto Nivel sobre Desarrollo Sostenible, evento, organizado por el Departamento de Asuntos Económicos y

Intervención del ministro del Mincex, Rodrigo Malmierca Díaz, en el segmento “Foros Regionales. Mensajes Claves” en reunión virtual del Foro Político de Alto Nivel sobre Desarrollo Sostenible, evento, organizado por el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales del Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas.

Distinguidos invitados: Quisiera comenzar mi intervención agradeciendo la invitación a participar en este segmento “Foros Regionales. Mensajes Claves”. Es un verdadero honor para mí poder compartirles la visión y perspectiva de nuestra región de América Latina y el Caribe sobre cómo avanzar y asegurar, ante las difíciles circunstancias que atraviesa la comunidad internacional, la implementación de la Agenda 2030 sobre Desarrollo Sostenible de manera integral, universal, y efectiva. Tras la celebración de la Cumbre de los Objetivos de Desarrollo Sostenible el pasado mes de septiembre en Nueva York, se hizo evidente para todos que el cumplimiento de la Agenda para el 2030 está en riesgo. Solo la minoría de las metas están cumplidas o próximas a cumplirse, y lograr el alcance del resto de las metas requerirá de mayores intervenciones de política, y una transformación de los actuales modelos de desarrollo. Actualmente la situación se ha complejizado, debido al impacto multisectorial provocado por la pandemia del virus COVID-19; lo que nos exige implementar acciones urgentes para impedir rezagos o retrocesos en el logro de los Objetivos y sus metas, y reforzar las tendencias positivas en su implementación. Los países de América Latina y el Caribe enfrentan estos desafíos desde una posición desventajosa, debido al bajo desempeño económico de la región en los últimos años, y a los crecientes niveles de endeudamiento adquiridos. La región posee una desaceleración de su crecimiento económico más intensa que la de otras regiones y un desempeño histórico inferior al de sus últimas siete décadas. Nuestra Comisión Regional, CEPAL, proyecta una caída del PIB de la región en el 2020 del 5,3%, la peor en toda su historia. En estas circunstancias, solo una respuesta articulada entre países, a todos los niveles, puede frenar y contrarrestar los profundos efectos de esta pandemia, que no distingue entre fronteras, ideologías o niveles de desarrollo. Hoy más que nunca América Latina y el Caribe continua apostando por un multilateralismo renovado y fortalecido; desalentando las posiciones proteccionistas o nacionalistas extremas, rechazando la toma de medidas coercitivas unilaterales que infringen las normas y principios del Derecho Internacional, consagrados en la Carta de las Naciones Unidas, y que atentan contra el consenso y los esfuerzos mancomunados de nuestros países para superar esta crisis humanitaria y sus efectos; y avanzar hacia el Desarrollo Sostenible. La paz y la seguridad regionales también son requisitos esenciales de estos tiempos. Por ello, la región ratifica su proclama como Zona de Paz y rechaza cualquier intento de violencia e injerencia en sus asuntos internos. Para asegurar, en las actuales circunstancias, una década de acción y de transformación por el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, es imperativo tomar medidas para el reforzamiento de los sistemas financieros, monetarios y fiscales; fortalecer los sistemas de protección social y llevar a cabo acciones preventivas de adaptación y mitigación de la emergencia ambiental; sin descuidar la atención a las diversas necesidades y desafíos que enfrentan los países en situaciones especiales, en particular los países menos adelantados, los países en desarrollo sin litoral y los pequeños Estados insulares en desarrollo, así como los retos específicos a los que hacen frente los países de renta media. Para ellos demandamos un tratamiento justo, especial y diferenciado que garantice que nadie quede atrás. El momento y el sentido común imponen a la comunidad internacional dejar a un lado las diferencias políticas y unidos, buscar soluciones mediante la cooperación y la solidaridad internacionales, en un ambiente de respeto a la soberanía y la libre determinación de los países. Debemos identificar nuestras potencialidades y trabajar con mayor agilidad y flexibilidad en la identificación de oportunidades, proyectos conjuntos y el intercambio de experiencias exitosas; aprovechando la amplia experiencia de la región para llevar a cabo iniciativas mediante la cooperación Sur-Sur y triangular. En nuestra condición nacional, y bajo esta filosofía, ofrecemos modestamente, a los países que lo soliciten, nuestras experiencias en el enfrentamiento a la COVID-19, basándonos en nuestra propia estrategia nacional y en la experiencia acumulada durante todos estos años por nuestro sistema de salud y nuestras brigadas de colaboración médica internacional, manteniéndonos fieles al principio de compartir lo que tenemos y no lo que nos sobra, y pese a la campaña de manipulación y descrédito desatada contra nuestros galenos por el gobierno de los Estados Unidos. Mientras, en nuestra condición de Presidente del Foro de los países de América Latina y el Caribe sobre Desarrollo Sostenible, lamentamos que no fuera posible la celebración de su Cuarta Reunión debido a la situación epidemiológica imperante. No obstante, gracias al apoyo de todos los actores regionales del desarrollo, y el trabajo de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, y de esta Presidencia, la suspensión del Foro no fue un impedimento para continuar accionando en pos del desarrollo sostenible. Vale destacar como contribuciones de la región, el Portal de los Objetivos de Desarrollo Sostenible en América Latina y el Caribe, una plataforma de conocimiento sobre la Agenda 2030 desarrollada colaborativamente por el sistema de las Naciones Unidas; así como con el Observatorio COVID-19 en América Latina y el Caribe, una fuente de información y análisis sobre las consecuencias económicas y sociales de la pandemia que permite dar seguimiento a la evolución de la crisis y a las medidas de corto, mediano y largo plazo que implementan los 33 países de América Latina y el Caribe. No quisiera concluir mi intervención sin reconocer la contribución clave y decisiva de la CEPAL, así como el esfuerzo profesional y personal de su Secretaria Ejecutiva, la Sra. Alicia Bárcena, en el acompañamiento a la región durante esta crisis y en el proceso de implementación de la Agenda 2030. Los desafíos en el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible son muchos y muy grandes. Los retos y obstáculos persisten, pero creemos y apoyamos que nuestras acciones pueden asegurar el éxito y cambiar el curso hacia un 2030 como el que todos queremos. En el nombre de los Estados Miembros de la CEPAL y en particular, del gobierno cubano, ratificamos el compromiso de nuestra región con el Desarrollo Sostenible y confiamos en el buen desempeño del Sistema de Naciones Unidas para continuar acompañando a nuestras naciones en la búsqueda de un mundo mejor para las generaciones presentes y futuras. Esperamos que la situación epidemiológica mejore muy pronto, y podamos reunirnos nuevamente. Muchas gracias.

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