Ciudad de Panamá, 14 octubre.- Un mensaje de los niños cubanos de la escuela especial Solidaridad con Panamá marcó hoy la diferencia del encuentro de Aleida Guevara, la hija del Che, con miembros de los movimientos sociales en la nación istmeña.
'Saluda al pueblo panameño y dile que mantenemos siempre elevado el nombre de su tierra', esta fue la sencilla misiva de estos pequeños con una gran capacidad para amar, pese a sus discapacidades, y cuyo principal estímulo recae en el valor y la fuerza, dijo la doctora.
Durante su intervención en la sede del Sindicato Único de Trabajadores de la Construcción y Similares (Suntracs), Aleidita, como la conocen en Cuba, rememoró pasajes íntimos de la vida de su padre, en especial la última vez que lo vio con apenas cinco años, transformado en el amigo Ramón.
'Solo después de muchos años supe que era mi papá y comprendí que hay que tener mucho amor para entregar la vida y dejar a la familia para luchar por un mundo más justo para todos', confesó emocionada, al tiempo que reconoció que todos podemos hacer más por nuestra gente.
Ante un teatro lleno, mayoritariamente de obreros que acudieron al encuentro tras una fuerte jornada de trabajo, resaltó el papel de la cultura como 'la única manera de ser libres para que nadie nos engañe y manipule'; pero, también de la unidad y de la conciencia social para sostener la lucha diaria.
En tal sentido, aseguró que 'todos tenemos el derecho y el deber de enseñar y aprender', en especial sobre el respeto a la vida que nos inculcan las poblaciones autóctonas de nuestros países.
Con anterioridad a su intervención, Aleida conoció del cariño y la admiración que sienten los panameños por el Che, a través de los saludos de los representantes del Frente Amplio por la Democracia y de organizaciones sindicales, estudiantiles, campesinas y magisteriales. Al decir de ellos y de Genaro López, dirigente histórico del Suntracs, el ejemplo del guerrillero argentino-cubano siempre está presente en sus luchas sociales y revolucionarias, evocación que también llegó por intermedio de dos jóvenes exponentes del hip hop.
Gesto que Aleida también retribuyó con sonoridad, cuando sin pretender ser cantante, interpretó a capella Cultivo una rosa blanca, uno de los más emblemáticos poemas del Héroe Nacional de Cuba, José Martí.
Con información de Prensa Latina-Cuba



