Dos hombres, un mismo sueño

Autor: Yaditza del Sol González | yadidelsol@granma.cu
25 de enero de 2018 20:01:14 ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL
DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Cuando se habla de Martí y de Fidel es casi imposible no hallar el nexo común; cuando se mira la obra de cada uno y las ideas que marcaron su vida, sabemos por qué dos hombres separados por los anales del tiempo tienen tanto en común
Acompañándolo. Guiando el camino. Porque más que la estatua perpetuada en mármol –esa que a los cubanos estremece cada fibra del alma–, lo que estaba detrás del predio, en la Plaza, era la continuidad de un mismo pensamiento, como si discípulo y maestro se hubieran puesto de acuerdo.
Los hombres mueren, al menos físicamente, pero las ideas quedan y pasan de una generación a otra, alimentando esa herencia histórica. Puede que haya otras coincidencias, otros nombres, pero cuando se habla de Martí y de Fidel es casi imposible no encontrar ese nexo, el hilo conductor que evidencia cómo la prédica martiana ejerció una gran influencia en la formación moral, humana y revolucionaria del Comandante en Jefe.
Incluso desde sus años de estudiante, el líder histórico de la Revolución Cubana sustentó sus ideales y criterios de soberanía apelando a las doctrinas del Apóstol, y no en pocas ocasiones recordó aquellas palabras martianas que aseguraban que la libertad costaba muy cara, y era necesario, o resignarse a vivir sin ella, o decidirse a comprarla por su precio. Fue en la propia Universidad, como Fidel mencionó varias veces en sus discursos, donde se hizo revolucionario, porque también ahí se hizo martiano.

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