#DeCaminoalDíadeÁfrica: No se puede olvidar.

Lusaka, Zambia, 23 de Mayo 2020.  “Es la hora del recuento y de la marcha unida y hemos de andar, en cuadro apretado, como la plata en las raíces de los Andes”. José Martí.

No se puede olvidar  que el 23 de mayo de 1963, un vetusto avión Britania de Cubana de Aviación con 29 médicos, cuatro estomatólogos, 14 enfermeros y siete técnicos de la salud, viajaron a Argelia. Se iniciaba así la primera misión médica internacionalista cubana en la historia de la Revolución, que ha prestado y presta  sus servicios desinteresadamente a los más necesitados en países de África, América Latina y Asia. Aquella primera  brigada regresó a Cuba el 23 de Julio de 1965. Fue la semilla que ha germinado muchas veces más en otros países.

No se puede olvidar que un contingente militar cubano, integrado por 685 efectivos y sus medios, arribó a Argelia entre el 21 y 29 de octubre de 1963 en ayuda de la naciente República Argelina Democrática y Popular, posterior a la llegada del personal de la salud.
 
No se puede olvidar que Cuba envió 746 combatientes, respondiendo a la solicitud de ayuda realizada por el Gobierno de Siria, con motivo del fracaso de la ofensiva desatada por Egipto y Siria, el 6 de octubre de 1973, para recuperar los territorios ocupados por Israel durante la Guerra de los seis días, en junio de 1967. Con los efectivos cubanos se conformó un Regimiento de Tanques, que después se integró en la 47 brigada de Tanques cubano-siria.

No se puede olvidar la presencia del Che en África en los primeros años de la Revolución, en visita de trabajo a varios países independientes de ese continente,  para promover y estrechar las relaciones y la colaboración en los primeros años de la Revolución Cubana.

No se puede olvidar la epopeya  del Che y un contingente de combatientes cubanos en  apoyo a la lucha de liberación del Congo  en 1965.

No se pueden olvidar las visitas del Comandante en Jefe Fidel Castro a varios países africanos para consolidar e impulsar la amistad, las relaciones y la colaboración con los hermanos países africanos.

No se puede olvidar que en Angola, la Operación Carlota abarcó desde agosto de 1975 hasta mayo de 1991, cuando regresó el último grupo de combatientes. Fue la respuesta del Gobierno cubano a la solicitud de ayuda del líder histórico del Movimiento para la Liberación de Angola (MPLA) Agostinho Neto, ante la agresión perpetrada por el Régimen del apartheid sudafricano y sus aliados internos y externos, para impedir la independencia de la nación africana, derrotar al MPLA y ocupar el país. Cumplieron misión en Angola 337 033 militares y unos 50 000 colaboradores civiles.

No se puede olvidar que un contingente militar cubano se desplegó en la región de Punta Negra, República del Congo, con la misión de actuar como apoyo de las tropas que defendían Cabinda (Angola), de ser necesario.

No se puede olvidar la Operación Baraguá, que en enero de 1978 inició la misión internacionalista militar en Etiopía, cuando llegaron a ese país las primeras tropas cubanas, para enfrentar la agresión de las fuerzas armadas de Somalia, iniciada en julio de 1977 en la Guerra del Ogadén.  La misión se prolongó hasta septiembre de 1989 y en ella participaron 41 730 militares cubanos.

No se pueden olvidar las masacres de Cassinga,  Soweto,  Sharpville, como no se pueden olvidar las batallas de Kifangondo, Cangamba, Cuito Cuanavale (Angola)  y  Jijiga, Harar  (Etiopía), donde se derramó sangre cubana en apoyo a los hermanos africanos.

No se puede olvidar que los 385 908 combatientes cubanos que pelearon en África no actuaban en busca de gloria personal ni de riqueza alguna, no les movía otro deseo que el ser útiles, cumplir con la Revolución, estar a la altura del tiempo que les tocó vivir.

No se puede olvidar que en todas estas misiones intervinieron 385 908 combatientes cubanos, y de ellos cayeron, cumpliendo con su deber internacionalista, un total de 2 398, entre ellos el Comandante Raúl Díaz Arguelles en Angola en medio de la lucha por consolidar la independencia de ese país.

No se pueden olvidar  que de Angola, como dijo Fidel:  ¡Nos llevamos solamente la amistad indestructible de este gran pueblo, y los restos de nuestros muertos!» Y que Ser internacionalista es saldar nuestra propia deuda con la humanidad. Quien no sea capaz de luchar por otros, no será nunca suficientemente capaz de luchar por sí mismo.

No se pueden olvidar las numerosas visitas a Cuba, en todos estos años, de delegaciones de alto nivel de la mayoría de los países africanos para estrechar las relaciones y participar en diferentes eventos bilaterales y multilaterales, como Cumbres de los No Alineados y otras.

No se puede olvidar que por las venas de la población cubana corre sangre africana y que nuestra música, bailes, cantos, tradiciones, costumbres, arte, cultura, rebeldía, etc. tienen importantes componentes de origen africano, que le dan mayor valor y realce a nuestra identidad.

No se pueden olvidar las Brigadas Médicas  Internacionalistas Henry Reeve, fundadas por Fidel,  que han acudido al llamado de numerosos países para enfrentar desastres naturales y epidemias, como la Covid-19.

No se puede olvidar nuestra política solidaria e internacionalista y las numerosas brigadas de médicos, maestros y otros especialistas que han brindado y brindan servicios en numerosos países del continente africano.

No se pueden olvidar los vínculos fraternales con África, que son parte esencial de nuestra historia, cimentada  en profundas raíces culturales que derivaron de la oprobiosa esclavitud de más de un millón de seres humanos, quienes fueron arrancados por la fuerza de su entorno natural en África y traídos a Cuba como esclavos.

No se puede olvidar  que como dijo  el Primer Vicepresidente cubano, Salvador Valdés Mesa, durante un encuentro con el Vicepresidente de la Unión Africana, Thomas Kwesi Quartey, y cito: “En medio de todas las dificultades, no dejaremos de ser solidarios, sobre todo con África”.

No se puede olvidar que desde los primeros años de la Revolución Cubana se han graduado en Cuba más de 30 mil profesionales africanos en diferentes disciplinas y varios miles estudian hoy en nuestras Universidades.

No se puede olvidar como dijera el General de Ejército y 1er. Secretario del PCC, Raúl Castro Ruz, “Cuba, que lleva en sus venas sangre africana, surgió en la lucha por la independencia y por la abolición de la esclavitud y, posteriormente, ha tenido el privilegio de combatir y construir junto a las naciones africanas”.

No se puede olvidar sin reconocer el apoyo unánime y tradicional de los gobiernos, líderes, organizaciones y pueblos de África, a la lucha contra el bloqueo a Cuba impuesto por los Estados Unidos, incluido el voto a favor de la eliminación de esa política, en la Asamblea General de Naciones Unidas y en el seno de la Unión Africana.

No se pueden olvidar los esfuerzos de nuestras misiones diplomáticas en África en la promoción e impulso a las relaciones, los intercambios, la amistad, la colaboración y el comercio  con los países africanos y en especial en la ejecución de numerosas acciones para compartir con los hermanos africanos la celebración del  Día de la Unidad Africana. ¡Honor a quien honor merece!

 

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Solidaridad
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