Cuba: Una tierra mestiza que valora la igualdad y lucha contra la discriminación racial

Don Fernando Ortiz, considerado el tercer descubridor de Cuba por sus aportes a las ciencias sociales y la cultura cubanas, así como por su concepto de cubanidad, explicaba en fecha tan temprana como 1940 que “La imagen del ajiaco criollo nos simboliza bien la formación del pueblo cubano.  (…) Esa es Cuba, la isla, la olla puesta al fuego de los trópicos (...). Cazuela singular la de nuestra tierra, como la de nuestro ajiaco, que ha de ser de barro y muy abierta. Luego, fuego de llama ardiente y fuego de ascua y lento, para dividir en dos la cocedura (…). Y ahí van las sustancias de los más diversos géneros y procedencias”.

Como resultado de tal peculiar proceso de formación de la nacionalidad e identidad,  la Mayor de las Antillas, se honra de tener sangre indoamericana, europea, africana y asiática. La inmensa mayoría de su población es mestiza, como lo son sus costumbres y tradiciones, la religiosidad popular, las manifestaciones del arte, la cultura popular tradicional e idiosincrasia. Tal mestizaje determina que sea un país uniétnico, inclusivo y mestizo; lo cual constituye una fortaleza como nación.

La nueva Constitución de la República de 2019, ratificó y fortaleció el reconocimiento y protección del derecho a la igualdad, así como la prohibición de la discriminación. En su texto, la Carta Magna dispone que todas las personas son iguales ante la ley, reciben la misma protección y trato de las autoridades y gozan de los mismos derechos, libertades y oportunidades, sin ninguna discriminación, que está proscrita y es sancionada por la ley.

En Cuba no hay discriminación racial institucionalizada ni estructural. Tampoco es un fenómeno generalizado ni frecuente en el país. La apología del odio, la promoción de la intolerancia y las ideas supremacistas sobre bases de origen nacional, religioso o étnico, y la xenofobia, son ajenos a la vida política, social y económica de una isla marcada por el mestizaje cultural y racial.

Tampoco existe discriminación en el acceso a los principales cargos del Estado y el Gobierno cubanos. Personas de piel negra o mestiza, representan el 41%  de los miembros de la Asamblea Nacional del Poder Popular, incluyendo al Presidente de la misma; al tiempo que el Censo poblacional de 2012, que utilizó como método la auto-definición, arrojó que el 35,9% de la población cubana se consideró no blanca, es decir, negra (9,3%) o mulata (26,6%).

En Cuba, el Vicepresidente de la República, el Presidente del Tribunal Supremo Popular, la Fiscal General de la República, el Ministro de Justicia, la Presidenta-Ministra del Banco Central de Cuba, la rectora de la Universidad de La Habana, entre otras personalidades nacionales, son negras o mestizas.

No obstante, a pesar de lo mucho que hemos avanzado en las garantías para el ejercicio del derecho a la igualdad y la no discriminación, subsisten prejuicios raciales en la conducta y expresiones de algunas personas, derivados de factores históricos, sociales y culturales.

En noviembre de 2019, se creó el Programa Nacional contra el Racismo y la Discriminación Racial, para combatir y eliminar definitivamente los vestigios de racismo, prejuicios raciales y discriminación racial que subsisten. Este programa se ha concebido como un Programa de Gobierno y se ha creado una Comisión Gubernamental, encabezada por el Presidente de la República, entre cuyos objetivos se encuentran identificar las causas que propician las prácticas de discriminación racial; y  fomentar el debate público organizado sobre la problemática racial dentro de las organizaciones políticas, de masas y sociales, así como su presencia en los medios de comunicación.

(CubaMinrex - Misión Permanente de Cuba ante las Naciones Unidas)

Fuente: Misiones

 

 

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