Cuba en Honduras, respuesta rápida a la Covid-19

Tegucigalpa, 23 de junio de 2020.- En su primera experiencia internacionalista, el médico cubano Ángel La O valoró su integración a los equipos de respuesta rápida, una pieza del mecanismo sanitario con que Honduras enfrenta hoy la pandemia de la Covid-19.

Nacido hace 31 años en la oriental ciudad de Bayamo, el doctor de brevísimo apellido paterno narró a Prensa Latina sus vivencias en el enfrentamiento al nuevo coronavirus en la nación catracha, desde su arribo el 19 de abril a la fecha. 

Los municipios de Villanueva, La Lima y Santa Cruz de Yojoa, en las proximidades de San Pedro Sula, capital industrial del país centroamericano y política del norteño departamento de Cortés, forman parte de la geografía que desanda cada día un pequeño colectivo de médicos cubanos en tareas de prevención y educación sanitaria.

Ángel La O Portuondo, especialista en medicina general integral (MGI), cambió en los dos últimos meses la asistencia a emergencias en el policlínico docente Jimmy Hirzel, de la Ciudad del Himno, por una labor enfocada en la prevención de la letal enfermedad que conmociona al mundo, y la localización de casos de contagio con el SARS-Cov-2.

Hemos salvado vidas, aseguró el joven galeno al referirse al grupo cubano de cuatro MGI, un clínico y un epidemiólogo que rastrean junto a sus colegas hondureños la presencia del coronavirus en las comunidades del extrarradio sampedrano.

Es que el trabajo incluye la notificación de casos, tratamientos oportunos de pacientes con falta de aire, y la indicación de traslados urgentes a los centros asistenciales previstos.

En Honduras el protocolo de enfrentamiento a la pandemia establece que los enfermos asintomáticos o con manifestaciones similares a las de una gripe común transcurran la etapa de aislamiento en sus propios hogares, explicó.

En un contexto social más amplio, La O resaltó la muy buena acogida a los miembros de esta unidad del contingente internacionalista Henry Reeve, tanto por la población como por los galenos hondureños que comparten con ellos las extensas jornadas de trabajo.

Estimó que una de las razones para tal beneplácito es la semilla sembrada durante años por la colaboración médica de la Isla en Honduras, y en especial en la región del valle del Sula.

Aunque no precisa el dato, Ángel conoce de la participación de los grupos de hondureños solidarios con su país en la iniciativa mundial pro Premio Nobel de la Paz para el contingente Henry Reeve.

En Honduras estaremos el tiempo que sea necesario, afirma sin titubear a la vez que pondera las condiciones de vida y bioseguridad en el trabajo garantizadas por el país anfitrión.

Las bondades de esta era tecnológica le permiten estar en diaria comunicación con su familia, a principio muy preocupada por el peligro que entraña la Covid, sobre todo Noris, su madre, pero ya más tranquila tras él explicarle las medidas de seguridad inherentes al trabajo cotidiano.

El pollo chuco al estilo catracho (con tajadas de plátano fritas), el guacamol y las clásicas tortillas centroamericanas amplían sus horizontes gastronómicos, pero los cocineros de la residencia también debieron aprender de sus comensales antillanos la fórmula mágica de un buen congrís cubano, cuenta La O.

Han mejorado mucho, jaranea al referirse a los logros de los chefs con esa mixtura del arroz y los frijoles, que identifica a la mayor isla del Caribe como sus habanos, rones y ritmos musicales.

¿Nostalgias de Bayamo?, inquiere Prensa Latina en el epílogo del diálogo tecnológico.

'Si, como no, y curiosamente algo a lo que nunca pensé echar de menos, el ajetreo de los coches (carruajes tirados por caballos, y protagonistas de una canción popular) a las siete y media de la mañana', mientras atraviesa la ciudad pentacentenaria desde el reparto Camilo Cienfuegos al Jesús Menéndez.

(Cubaminrex-Prensa Latina)

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