Cuba en el Consejo de Seguridad de la ONU

INTERVENCIÓN DE LA EMBAJADORA ANA SILVIA RODRÍGUEZ ABASCAL, REPRESENTANTE PERMANENTE ALTERNA Y ENCARGADA DE NEGOCIOS A.I. DE CUBA ANTE LA ONU, EN REUNIÓN DEL CONSEJO DE SEGURIDAD SOBRE LA SITUACIÓN EN VENEZUELA, 26 DE FEBRERO DE 2019.
Señor Presidente:
El Gobierno de los Estados Unidos con la complicidad irresponsable de varios países y actores, montó una peligrosa provocación que pretendía violar la soberanía de la República Bolivariana de Venezuela, mediante el uso de la presión y la fuerza, que puso en peligro la vida de miles de personas.
El intento de ingresar a Venezuela mediante la fuerza, con el pretexto de entregar y distribuir una supuesta ayuda humanitaria, constituye una grave violación del Derecho Internacional y de los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas, que debe ser denunciado.
Estados Unidos continúa intentando fabricar pretextos para una agresión militar contra Venezuela. Ha declarado abiertamente la vigencia y aplicación de la Doctrina Monroe, que para las naciones de América Latina y el Caribe implica la imposición de gobiernos diseñados en Washington o sometidos totalmente a la voluntad del imperialismo estadounidense.
El Gobierno cubano ya ha denunciado “la escalada de presiones y acciones del Gobierno de los Estados Unidos para preparar una aventura militar disfrazada de “intervención humanitaria” en la República Bolivariana de Venezuela” y llamado “a la comunidad internacional a movilizarse para impedir que se consume”.
Dichas acciones persiguen el objetivo de provocar actos de consecuencias impredecibles, que sirvan de pretexto a una aventura militar para derrocar al gobierno legítimo y democrático del presidente constitucional, Nicolás Maduro Moros.
La decisión de fijar una fecha límite para forzar la entrada de la llamada “ayuda humanitaria”, constituye una grave violación del Derecho Internacional Humanitario, revela la manipulación política de la “ayuda” y pone en evidencia que se fabrica un pretexto para desarrollar una intervención extranjera en Venezuela.
Señor Presidente:
Reiteramos que Estados Unidos prepara el terreno para una acción militar con pretexto humanitario. Los Presidentes de Costa Rica, Guatemala y Perú, y el Vicepresidente de Brasil, declararon ayer que la solución a la situación creada no es la intervención militar. También lo declararon durante las últimas horas, entre otros, el Canciller de España, la Alta Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Federica Mogherini. Sin embargo, el Vice Presidente Mike Pence, expresó lo siguiente ayer en Bogotá, y cito:
“A medida que seguimos ejerciendo presión económica y diplomática sobre el régimen de Maduro, esperamos una transición pacífica hacia la democracia, pero como el Presidente Trump ha dejado claro, todas las opciones están sobre la mesa.” (Fin de la cita).
Deseo repetir: TODAS LAS OPCIONES ESTÁN SOBRE LA MESA, frase que escuchamos una y otra vez en las últimas semanas, repetidas por diversos altos funcionarios del Gobierno de los Estados Unidos.
Conductas y pretextos parecidos fueron adoptados por Estados Unidos en el preludio de las guerras que lanzó contra Yugoslavia, Iraq y Libia.
Numerosas fuentes estadounidenses han dado todos los detalles de la manera en que se articula el golpe imperialista para llevar al poder en Venezuela, a un gobierno al servicio de Washington.
Está en marcha, además, una gran operación comunicacional y política, generalmente preludio de acciones de más envergadura del Gobierno de los Estados Unidos y solo posible con la complicidad de los grandes medios corporativos de la comunicación.
Condenamos enérgicamente el intento de golpe de estado en Venezuela y la pretensión de imponer en ese país un gobierno al servicio de los Estados Unidos.
Asimismo, condenamos los recurrentes llamados a los militares bolivarianos para que se sumen a esta embestida y las penetraciones a las Embajadas y Consulados de la República Bolivariana de Venezuela en el exterior, en violación de la Convención de Viena sobre las Relaciones Diplomáticas.
Se han producido vuelos de aviones de transporte militar estadounidenses, originados en instalaciones militares norteamericanas en las que operan unidades de fuerzas de operaciones especiales y de infantería de marina que se utilizan para realizar acciones encubiertas, incluso contra líderes de otros países.
Son conocidas las gestiones ejecutadas por el equipo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, algunos funcionarios del Departamento de Estado y algunas embajadas estadounidenses. Se ejercen brutales presiones por parte de ese Gobierno contra otros países, tratando de forzar el reconocimiento al supuesto “presidente”, autotitulado y proclamado por Washington, o el llamado a nuevas elecciones en la República Bolivariana de Venezuela, en un abierto desconocimiento a la voluntad popular y a la institucionalidad de ese país, expresada en las elecciones del 20 de mayo de 2018.
Señor Presidente:
Quienes alegan preocupación por la llamada “crisis humanitaria” en Venezuela son los mismos que aplican y refuerzan de forma creciente, medidas económicas coercitivas unilaterales y, por lo tanto, ilegales, contra la hermana República Bolivariana de Venezuela, embargando o congelando sus activos financieros en terceros países; presionando a gobiernos que realizan suministros a Venezuela, a la industria petrolera venezolana y a bancos de terceros países para impedir que realicen transacciones financieras legítimas, incluso en terceras monedas; así como confiscando y robando a la subsidiaria de PDVSA en los Estados Unidos.
Cuba rechaza y condena los hipócritas llamamientos a prestar ayuda humanitaria de parte de quienes aplican esas medidas violatorias del Derecho Internacional y del Derecho Internacional Humanitario, que provocan privaciones y daños humanos y despojan al pueblo y gobierno venezolanos de más de 30 000 millones de dólares.
Señor Presidente.
Es infame la acusación del representante de los Estados Unidos contra mi país. Nuestro Gobierno rechaza esa calumnia en los términos más enérgicos y categóricos, a la vez que reafirmamos el deber y el compromiso de seguir prestando nuestra modesta cooperación al hermano pueblo venezolano, en la que participan algo más de 20 000 cooperantes cubanos civiles, el 94% de ellos de la Salud, otros en Educación, como mismo hacemos en 83 países del mundo. Decir lo contrario constituye una ofensa a la verdad y demuestra el poco respeto que tiene su gobierno hacia el Consejo de Seguridad y las Naciones Unidas.
Nuestro país reitera la firme e invariable solidaridad con el presidente constitucional Nicolás Maduro Moros, con la Revolución Bolivariana y Chavista, con la unión cívico-militar de su pueblo, y afirma que en la hermana República Bolivariana de Venezuela hay que defender hoy los postulados de la Proclama de la América Latina y el Caribe como Zona de Paz. Hay que defender hoy allí la soberanía de todos, la independencia de todos y la igualdad soberana de los Estados.
Cuba ha llamado a la comunidad internacional a actuar en defensa de la paz, a evitar, con el esfuerzo conjunto de todos, sin excepción, una intervención militar contra la República Bolivariana de Venezuela.
Cuba ha convocado a una movilización internacional por la paz en Venezuela, contra la intervención militar de Estados Unidos que dañará la independencia, la soberanía y los intereses de los pueblos del Río Bravo a la Patagonia; contra la guerra y a favor de un bien supremo de la humanidad que es la paz, que es el derecho a la vida.
No permitamos que se repita en Venezuela la triste y dolorosa historia de intervenciones militares de los Estados Unidos, en más de una ocasión en México, Nicaragua, República Dominicana, Haití, Cuba, Honduras y más recientemente en Granada y Panamá.
Alentamos al Mecanismo de Montevideo, en especial al Gobierno de los Estados Unidos Mexicanos, de la República Oriental del Uruguay, a los gobiernos de la Comunidad del Caribe y del Estado Plurinacional de Bolivia, a continuar haciendo sus mayores esfuerzos en estas condiciones de urgencia para propiciar una solución basada en el diálogo y en el absoluto respeto a la independencia y a la soberanía de Venezuela, y a la validez de los principios del Derecho Internacional, en especial el de No Intervención.
En estos momentos en los que se decide la observancia, la vigencia de los principios del Derecho Internacional, de la Carta de las Naciones Unidas; cuando se decide que la razón de legitimidad de un gobierno reside en el apoyo y en el voto de su pueblo y que ninguna presión foránea puede sustituir el ejercicio soberano de la libre determinación; en estas circunstancias, solo se puede estar a favor o en contra de la guerra.
Tenemos la esperanza de que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas haga prevalecer su vocación y su responsabilidad como el principal garante de la paz y seguridad internacionales y no se preste a aventuras militares.
Llamamos a sus miembros a actuar con apego a los principios y propósitos de la Carta de las Naciones Unidas, al Derecho Internacional, a no intervenir, directa o indirectamente, en los asuntos internos de cualquier otro Estado y observar los principios de soberanía nacional, la igualdad de derechos y la libre determinación de los pueblos; a defender la paz, preciosa para la humanidad, para Nuestra América y también para el pueblo venezolano.
Muchas gracias
 

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