Comunicado Conjunto

Medidas coercitivas unilaterales (MCUs) y sus efectos en el contexto de la pandemia de la COVID-19

Viena, 30 de noviembre de 2020

 

  1. La pandemia de la COVID-19 continúa afectando seriamente a todas las naciones, sobre todo a los países en desarrollo. A pesar de que para hacer frente a la COVID-19 y recuperarse de la pandemia, se necesitan la solidaridad mundial y la cooperación internacional, seguimos siendo testigos del empleo de medidas coercitivas unilaterales (MCUs), en especial aquellas que tienen efectos colaterales y extraterritoriales, las cuales constituyen una flagrante violación de los objetivos y principios básicos de la Carta de las Naciones Unidas, el derecho internacional y las normas internacionales de derechos humanos, además de que contradicen totalmente los principios establecidos del multilateralismo y las normas básicas de la diplomacia y las relaciones internacionales. 

 

  1. La pandemia de la COVID-19 afecta actualmente a todas las personas y ha hecho más evidente el impacto negativo de las medidas coercitivas unilaterales desde el punto de vista humanitario. Es innegable que estas medidas repercuten en los derechos humanos, sobre todo en los derechos económicos, sociales y culturales, pues impiden la consecución plena del desarrollo socioeconómico y obstaculizan el bienestar de la población de los países afectados por las medidas, en especial el bienestar de las mujeres, los niños, los adolescentes, los adultos mayores y los discapacitados. Las medidas coercitivas unilaterales atentan contra el derecho a la vida, a la educación, a la alimentación y a un trabajo digno, el acceso a la información, y unas condiciones de vida mínimas, entre otros aspectos. Estas medidas afectan sobre todo el derecho a la salud, al dificultar el acceso a medicamentos y tecnologías, equipos y suministros médicos. Esto cobra particular relevancia en el contexto de la pandemia de la COVID-19, teniendo en cuenta que estas medidas también han impedido el envío de donaciones para enfrentar la COVID-19. Las medidas coercitivas unilaterales menoscaban igualmente los derechos colectivos de las personas, entre ellos el derecho a la autodeterminación, el derecho al desarrollo y los derechos en relación con el medio ambiente.

 

  1. En estos tiempos de incertidumbre mundial, en los que la pandemia del nuevo coronavirus (COVID-19) tiene efectos cada vez más desastrosos, expresamos nuestra solidaridad con todos los países al tiempo que combatimos el impacto de la enfermedad. Lamentamos las vidas que hemos perdido y transmitimos nuestras sentidas condolencias a las familias que han perdido seres queridos. Deseamos igualmente una pronta y plena recuperación a aquellos que han sido afectados por la enfermedad y se enfrentan a desafíos aparentemente insuperables. Felicitamos a los profesionales de la salud consagrados a su trabajo, a los investigadores médicos en su carrera para desarrollar vacunas y tratamientos y a otros trabajadores de primera línea en todo el mundo, que han llevado el peso de la respuesta ante la actual crisis sanitaria.

 

  1. Nos preocupan especialmente las consecuencias inmediatas y a más largo plazo que tiene la enfermedad en los países en desarrollo y elogiamos a los asociados donantes y las instituciones que han introducido medidas especiales para ayudar a los países en desarrollo en el combate contra la pandemia. También alabamos la solidaridad y la cooperación entre los países en desarrollo, en el marco de la cooperación Sur-Sur, al contribuir con los esfuerzos para hacer frente a la pandemia.

 

  1. Agradecemos a la Organización Mundial de la Salud (OMS) por el papel de liderazgo que ha desempeñado en la coordinación de la preparación y la respuesta ante la pandemia y la exhortamos a volver a tomar la delantera en la elaboración de una estrategia para garantizar que los Gobiernos cuenten con suministros suficientes de equipos médicos esenciales para contener la propagación de la COVID-19 y mitigar sus efectos. Valoramos asimismo el trabajo realizado por otros organismos internacionales en el combate contra la COVID-19 y en particular el apoyo brindado a los países que han sido objeto de las MCUs.

 

  1. En este sentido, acogemos con beneplácito el llamado del Secretario General el día 26 de marzo de 2020 para el levantamiento de las sanciones que menoscaban la capacidad de respuesta de los países ante la pandemia de la enfermedad por coronavirus de 2019 (COVID-19), así como la declaración del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos el 30 de marzo sobre la necesidad de flexibilizar o suspender las sanciones sectoriales teniendo en cuenta que provocan el debilitamiento del sector de la salud y de los derechos humanos y que es necesario evitar el colapso de los sistemas de salud de los países.

 

  1. Tomamos nota del trabajo realizado por la Relatora Especial sobre el impacto negativo de las medidas coercitivas unilaterales en el disfrute de los derechos humanos y acogemos con agrado su informe a la Asamblea General de las Naciones Unidas con fecha 16 de octubre de 2020 con relación al impacto de las sanciones unilaterales en la capacidad de respuesta de los países afectados ante la COVID-19 y la ejecución de planes de respuesta nacionales; en el informe, la Relatora exhortó a los Estados, los organismos internacionales y demás agentes pertinentes a revisar y minimizar el alcance general de las sanciones unilaterales y velar por que las exenciones por motivos humanitarios sean efectivas, eficientes y verdaderamente adecuadas con vistas a posibilitar que los Estados sancionados protejan a sus habitantes de la COVID-19.

 

  1. También reiteramos la declaración de Grupo de los 77 más China en la que se hace un llamamiento a adoptar medidas urgentes y eficaces para eliminar el uso de las medidas económicas coercitivas unilaterales contra los países en desarrollo, además de la declaración del Movimiento de los No Alineados que condena las medidas coercitivas unilaterales y exhorta a su eliminación para garantizar la eficacia de las respuestas nacionales ante la pandemia de la COVID-19. El mantenimiento de la paz debe ser nuestra meta más acuciante teniendo en cuenta el contexto mundial actual.

 

  1. Además acogemos positivamente las resoluciones adoptadas por la Asamblea General que se titulan “Respuesta unificada contra las amenazas para la salud mundial: la lucha contra la COVID-19 (A/RES/74/307-11 septiembre 2020)”, “Respuesta integral y coordinada a la pandemia de enfermedad por coronavirus (COVID-19) (A/RES/74/306-11 septiembre 2020)”, “Cooperación internacional para garantizar el acceso mundial a los medicamentos, vacunas y equipo médico para hacer frente a la COVID-19 (A/RES/74/274-20 abril 2020)”, y “Solidaridad mundial para luchar contra la enfermedad por coronavirus de 2019 (COVID-19) (A/RES/74/270-2 abril 2020)”, así como la Resolución 73.1 de la Asamblea Mundial de la Salud “Respuesta a la COVID-19” con fecha 15 de mayo de 2020, las que, entre otros aspectos, manifiestan una gran preocupación por los graves riesgos a los que están expuestos todos los países, sobre todo los países en desarrollo y los menos adelantados, y en particular las naciones africanas y los pequeños Estados insulares en desarrollo; reconocen que la pandemia de la COVID-19 requiere una respuesta mundial basada en la unidad, la solidaridad y una renovada cooperación multilateral; resaltan la necesidad de ejecutar con urgencia acciones a corto plazo para una entrega expedita de suministros médicos, en especial de herramientas de diagnóstico, tratamientos, medicamentos y vacunas; y hacemos un fuerte llamado a los Estados para que se abstengan de promulgar y aplicar cualquier medida unilateral en los planos económico, financiero o comercial que no esté conforme al derecho internacional y la Carta de las Naciones Unidas y que impida la consecución plena del desarrollo socioeconómico, sobre todo en los países en desarrollo.

 

  1. Solicitamos a los agentes regionales e internacionales pertinentes que se ocupen de expandir rápidamente la manufactura y fortalecer las cadenas de suministro que impulsan y garantizan el acceso a herramientas de prevención, pruebas de laboratorio, reactivos, y materiales de apoyo, suministros médicos esenciales, nuevos diagnósticos, medicamentos y vacunas para la COVID-19 y su distribución de manera justa, transparente, equitativa, eficiente y oportuna, a fin de que estén disponibles para todos aquellos que los necesiten, en especial en las naciones afectadas por MCUs y los países en desarrollo. 

 

  1. Los Estados deben abstenerse de adoptar medidas coercitivas unilaterales que constituyan un incumplimiento de sus obligaciones en materia de derechos humanos con arreglo a los tratados o al derecho internacional consuetudinario, y han de adoptar medidas que aseguren que suministros esenciales como los medicamentos y los alimentos no se utilicen como instrumento de presión política, lo cual constituye un crimen de lesa humanidad. Aprovechamos esta oportunidad para instar a que se eliminen por completo y de forma inmediata las medidas coercitivas unilaterales, a fin de garantizar que todos los miembros de la comunidad internacional puedan dar una respuesta plena, efectiva y eficiente a la COVID-19. La solidaridad mundial y la cooperación internacional son las armas más poderosas con las que podemos combatir y vencer a la COVID-19.

 

  1. Las amenazas y los desafíos mundiales requieren respuestas firmes a nivel internacional. Ante el virus, debemos fortalecer nuestra solidaridad y superar esta situación de conjunto.  Instamos a todas las partes a dejar de lado sus diferencias y concentrarse en el enfrentamiento a la emergencia y sus graves consecuencias en el futuro inmediato.

 

  1. Debemos mantenernos fieles al multilateralismo y salvaguardar el sistema internacional en cuyo centro está la ONU. La gobernanza mundial debe basarse en el principio de amplias consultas, aportes conjuntos y beneficios compartidos para garantizar que todos los países disfruten de los mismos derechos y oportunidades y se rijan por las mismas normas.

 

 

(EmbaCuba Austria)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Multilaterales
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