Choco: Nosotros llevamos el arte, los diplomáticos son la guía

El pintor y grabador cubano Eduardo Roca Salazar (Choco) considera que entre la diplomacia y los artistas hay una “química impresionante”, porque la cultura es, sin dudas, “la embajada más grande que puede existir”.

A juicio del Premio Nacional de Artes Plásticas 2017, la cultura puede entrar, sin fronteras, en cualquier parte del mundo, de ahí que los diplomáticos y artistas no puedan estar divorciados, requieren tener una relación estrecha, como un ajiaco, “de lo contrario estamos perdidos”, dice. 

“Nosotros llevamos el arte, ellos son la guía”, asegura Choco, en tanto comenta que ha tenido muchos amigos diplomáticos, con quienes se ha sentado a dialogar sobre cómo fortalecer cada día ese vínculo.

Este pintor, cuya obra se encuentra expuesta en varias galerías e instituciones nacionales y foráneas, opina que los especialistas de Relaciones Internacionales son fundamentales para “poder decirle al mundo lo que hacen los artistas en cada lugar, sin distinciones de raza, color y religión”.

“Los artistas están haciendo cosas maravillosas, el mundo tiene que saberlo y los grandes encargados de que eso funcione son los diplomáticos”, argumenta.

De sus experiencias Choco subraya la estancia por motivos de trabajo en Japón, donde estuvo durante muchos años. En la embajada cubana en ese país, recuerda, existía una relación profunda en cuanto a vincular el arte y la diplomacia, lo cual debe ser un ejemplo a seguir en otras sedes. 

Otras vivencias hablan de Nueva York, donde “hay gente maravillosa cuidando a los artistas, relacionándose con ellos, llevándolos a las sedes. A veces es un poco dificultoso por la situación política existente, pero lo hacen”, acota.

Para Choco el líder de la Revolución, Fidel Castro, es el padre de la diplomacia universal. “Tuve la oportunidad de estar cerca de él, conversar y disfrutar algunos momentos. Creo que, sin serlo, es diplomático, de corazón”.

Fidel, quien se ganó diferentes adjetivos —”el caballo”, “el gran hombre”, entre otros—, llegó a la sociedad cubana y al mundo con el objetivo de enseñar cuál era el camino para ser cada vez más libres, valora.

El reconocido artista cubano resume que la diplomacia revolucionaria es amor y vida. “Siempre le digo a los diplomáticos amigos que vienen a trabajar a Cuba, que lo peor que les ha pasado es venir a La Habana. Porque la gente es maravillosa, se van a enamorar y no se van a querer ir de aquí”.

 

Fuente: Minrex

 

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