Carta del amigo brasileño Frei Betto a Fidel en el 94 aniversario de su natalicio.

Querido Fidel,
 
Nesta data de seu nascimento, quando completaria 94 anos, sinto muitas saudades de nossas conversas. E, sobretudo, a falta de sua luminosa inteligência para nos guiar nessa nova conjuntura pandêmica.

A vida e a história são cheias de imprevistos. Com tantos atentados preparados pela CIA para assassiná-lo, quem diria que você passaria ao outro lado da vida tranquilamente na cama, cercado por pessoas queridas e celebrado por seu amado povo cubano? Quem diria que, sem que fosse disparado um único tiro, a União Soviética se desintegraria em 1991? Quem diria que os EE.UU. teriam um presidente negro e, a Igreja Católica, um progressista papa argentino?

Em conversas em sua casa, várias vezes você me falou da séria ameaça de uma guerra nuclear. Esse risco perdura. Mas quem diria que, neste ano, o mundo cessaria o seu giro devido a um invisível vírus conhecido por Covid-19?

Nossa querida Cuba, Fidel, reagiu à pandemia com o heroico esforço que som ou atitudes corretas do povo, dos profissionais da saúde e do governo. Comparada a outros países, poucas vidas se perderam, graças às medidas tomadas e acatadas pela população. E no espírito internacionalista e solidário que sempre marcou a história da Revolução, brigadas de Saúde se deslocaram para socorrer povos de dezenas de países.

O vírus expôs, como nunca, as vísceras podres do capitalismo, a abissal desigualdade social, a suprema contradição entre um sistema que produz admiráveis avanços tecnológicos mas não é capaz de evitar que a humanidade seja afetada por um simples vírus.

Agradeço a Deus o dom de sua vida, Fidel. Aqui prosseguimos na responsabilidade de sermos fiéis ao seu legado e dignos de seu exemplo de vida e de luta.
       

Venceremos, Comandante!
       

Fraternalmente
Frei Betto

 

Texto íntegro de la carta  traducido al español.

 

Querido Fidel,

En esta fecha de su natalicio, cuando cumpliría 94 años, extraño mucho nuestras conversaciones, sobre todo, la falta de su luminosa inteligencia para guiarnos en esta nueva situación pandémica.

La vida y la historia están llenas de imprevistos. Con tantos ataques preparados por la CIA para asesinarte, ¿quién hubiera pensado que pasarías el otro lado de la vida tranquilamente en la cama, rodeado de seres queridos y celebrado por tu querido pueblo cubano? ¿Quién hubiera dicho que, sin un solo disparo, la Unión Soviética se desintegraría en 1991? ¿Quién hubiera dicho que Estados Unidos tendría un presidente negro y, la Iglesia católica, un Papa argentino progresista?

En conversaciones en su casa, me habló repetidamente de la grave amenaza de una guerra nuclear. Ese riesgo perdura. Pero, ¿quién diría que este año, el mundo dejaría de girar debido a un virus invisible conocido como Covid-19?

Nuestra querida Cuba, Fidel, respondió a la pandemia con el esfuerzo heroico que se corresponde con  las actitudes del pueblo, los profesionales de la salud y el gobierno. En comparación con otros países, se perdieron pocas vidas gracias a las medidas tomadas y aceptadas por la población. Y en el espíritu internacionalista y solidario que siempre ha marcado la historia de la Revolución, las brigadas de salud se movilizaron para ayudar a personas de decenas de países.

El virus expuso, como nunca antes, las vísceras podridas del capitalismo, la abismal desigualdad social, la suprema contradicción entre un sistema que produce admirables avances tecnológicos, pero que es incapaz de evitar que la humanidad se vea afectada por un simple virus.

Doy gracias a Dios por el regalo de tu vida, Fidel. Aquí continuamos con la responsabilidad de ser fieles a su legado y dignos de su ejemplo de vida y lucha.

¡Venceremos, comandante!

Fraternalmente
Frei Betto

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